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Volumen 4 Número 1 Noviembre, 2000

CONTENIDOS
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· Editorial
· Zeledonia
· Danza de Cortejo
· Anidación de Chaetura Vauxi en Cartago
· Selección de hábitat de sula leucogaster durante la época reproductiva
· Ampliación de Ambito

· Observaciones del despliegue de tityra semi fasciata

· Distribucuón del Trogón vientrianaranjado
· En alas de Antaño
· Halcón Cuelliblanco...
· Primer registro de platyrinchus cancrominus...

DANZA DE CORTEJO DE
PHAETHORNIS LONGUEMAREUS

Eric Madrigal Venegas

Las guías de aves de Costa Rica y Colombia señalan tres aspectos fundamentales en referencia a los procesos de cortejo de los colibríes (familia Trochilidae). En la mayoría de las especies de colibríes, la tarea de atraer la atención de las hembras se lleva a cabo a través de cantos muy simples, "débiles y monótonos" (Stiles and Skutch) que el macho realiza comúnmente de manera solitaria. Algunas especies, incluyendo los colibríes ermitaños, suelen reunirse en asambleas de cortejo ("leks") de varios machos para realizar cantos en grupo (Hilty and Brown). Sólo muy pocas especies realizan "elaboradas demostraciones aéreas" para cortejar a sus hembras (Stiles and Skutch).

En su libro " The life of the Hummingbird" Skutch presenta una breve descripción de la danza de cortejo que realiza Phaethornis longuemareus (Ermitaño Enano). Así mismo, Stiles y Wolf, refiriéndose al Phaethornis superciliosus (Ermitaño Colilargo), hacen un extenso estudio del comportamiento en "leks" y describen los diversos movimientos en vuelo durante el despliegue. De acuerdo con la observación realizada, los vuelos de ambas especies son bastante similares.

Mediante el presente artículo se desea dar un aporte a este particular comportamiento basándose en una observación realizada en el Sendero Las Palmas (500 msnm) del sector Quebrada González en el Parque Nacional Braulio Carrillo. (Nota: de acuerdo a datos de frecuencia, Phaethornis longuemareus es un ave poco común o escasa en este sitio.)

Tal y como se ha podido observar, Phaetornis longuemareus realiza cualquiera de las tres demostraciones de cortejo que se señalan en las guías.

En el mismo sector de Quebrada González, en múltiples ocasiones se observó cantando sólo en el sotobosque; asimismo, se puede observarlo cantando en "leks."
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EDITORIAL

Cada vez son más los observadores de aves en nuestro país. Así que no debe de sorprendernos el hecho que se siguen descubriendo detalles nuevos y fascinantes relacionados con nuestra avifauna.

Los miembros de la Asociación que han colaborado contribuyendo con sus escritos para esta edición de Zeledonia están participando en ese noble proceso de divulgación. ¡No hay que minimizar la importancia de nuestras observaciones!

En esta edición se incluye información novedosa sobre aspectos de comportamiento, anidación, y distribución de más de una docena de especies. Asimismo, en vista de la cantidad de citas bibliográficas y con el propósito de facilitar la lectura, hemos colocado la bibliografía completa a final del boletín.

Se espera que en adición a aprender algo más sobre las maravillosas aves, el lector se estimulará por agudizar sus propias observaciones y mejorar los datos que apunta para así contribuir a futuras ediciones de Zeledonia.
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ZELEDONIA

Volumen 4 Número 1
Noviembre 2000
Boletín de la Asociación Ornitológica de Costa Rica
Richard Garrigues, Editor
Ernesto Carman, Johel Chaves, Leonardo Chaves, Francisco Durán, Eric Madrigal, Daniel Martínez y Julio Sánchez,
Colaboradores
Portada: Danza del coibrí Ermitaño Enano, por Cope
La Asociación Ornitológica de Costa Rica (AOCR) fue fundada en 1993 para investigar, divulgar y promover diversas actividades que incentiven el conocimiento de la avifauna nacional, y contribuir a la conservación de las poblaciones silvestres y sus respectivos hábitats.

Junta Directiva

Julio Sánchez, Presidente
Marco Tulio Saborío, Vice-Presidente
Mario Ossembach, Tesorero
María Emilia Chaves, Secretaria
Manrique Sibaja, Fiscal
Hernán Araya, Primer Vocal
Heriberto, Cedeño, Segundo Vocal
Ernesto Carman, Tercer Vocal
Dr. Alexander F. Skutch, Presidente Honorario
Asociación Ornitológica de Costa Rica APDO 2289-1002 San José, Costa Rica
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DANZA DE CORTEJO
(continuación)

Pero definitivamente fue inmensamente más interesante ver su compleja danza de cortejo el 22 de enero del 2000 en Quebrada González.

Es muy importante señalar que en los tres tipos de demostraciones de cortejo, Phaetornis longuemareus se coloca a aproximadamente unos 40 cm del suelo, parado en una rama seca o en vuelo de danza, y en un sitio bastante denso del sotobosque donde es difícil observarlo. No hay mucho que decir sobre los procesos de canto, pero la danza sí merece la pena que se detalle adecuadamente (por lo menos hasta donde se pudo observar), y de este modo pueda servir para comprender mejor esta interesante y poco común acción de este pequeño colibrí.

Con respecto a la posición corporal, se puede observar que la hembra levanta su pico a unos 60 grados de la horizontal hacia el macho en vuelo y sigue detenidamente cada uno de sus movimientos, como en estado de hipnosis. Las plumas de su pecho se encuentran ligeramente erizadas. Por su lado, el macho extiende su cabeza hacia atrás, su pico forma un ángulo similar con la horizontal, y su pequeña cola es levantada unos 90 grados de la vertical con las plumas totalmente extendidas en forma de abanico --Skutch (1973) dice como si fuese un bote en miniatura. El macho en vuelo se encuentra separado de la hembra perchada por unos dos o tres centímetros y a unos cuatro o cinco centímetros por encima de ella (véase la portada).

La danza en sí constó de tres movimientos fundamentales y luego combinaciones específicas de ellos.

El primero consiste en un balanceo cadencioso y tranquilo, con un movimiento de alas superior al normal y en una trayectoria en forma de un ocho. El colibrí se mueve tal y como lo hacen los abejones frente a las flores. Aunque Skutch (1973) señala que al hacer esta acción el colibrí produce un fuerte sonido de zumbido, tal vez por la lejanía (unos cinco metros desde el sendero hasta el sitio en el sotobosque) no se logró escuchar nada. La duración de este primer tipo de vuelo fue de unos cuatro minutos.

El segundo tipo de vuelo, lo realiza erizando todas sus plumas y girando sobre sí mismo a alta velocidad, a semejanza de un trompo. Estos extraordinarios giros los combina con el movimiento antes descrito. Primero realizó un giro en el extremo izquierdo de la figura en forma de ocho, luego volvió al movimiento primero y luego giró del lado derecho. Tal proceso fue realizado unas cinco veces y su duración completa fue de unos tres minutos.

Por último, el tercer movimiento es un desplazamiento de un lado a otro en forma horizontal y cubriendo una recta de aproximadamente medio metro hacia ambos lados de la hembra. La velocidad es extremadamente alta, tanto así que lo único que se logra percibir del macho es la línea blanca dejada por la mancha de este color que tiene en sus listas faciales, formando como un halo luminiscente. Al final de este vuelo, retornó al movimiento inicial. No fue posible determinar cuántas veces se movió de un extremo al otro.

El ciclo total de la danza fue de unos ocho minutos y no se pudo determinar si este ciclo es repetitivo o si incluye otros movimientos, pues al finalizar, ambos colibríes salieron en vuelo rápido, uno detrás del otro, adentrándose en el bosque.

Cabe destacar que aunque el Dr. Skutch señala que el colibrí perchado es una hembra, en sus estudios de P. superciliosus Stiles y Wolf describen comportamientos y vuelos casi idénticos entre dos machos de esa especie enfrentándose por el territorio dentro del lek. Debido a que en estas especies no existe dimorfismo, es difícil determinar a simple vista cuál sexo se está observando.

A aquellos observadores de aves que hayan logrado observar este ritual les agradecería comunicarlo a la dirección de internet:
eric@internetelfaro.com a fin de lograr una visión más detallada de la danza de cortejo del P. Longemareus.

Nota: La bibliografía para todos los artítculos de esta edición se encuentra en la página 19.

El 3 de octubre del 2000, se encontró un Guácharo (Steatornis caripensiis) en la finca de Eddie Serrano (km 70, Cerro de la Muerte). El ave estaba durmiendo sobre una rama a unos 3 o 4 metros sobre el suelo. Este es el tercer registro en los últimos años de esta extraña especie nocturna, en nuestro país.
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ANIDACIÓN DE CHAETURA VAUXI EN CARTAGO

Daniel Martínez

A mediados de abril de 1999 escuché las vocalizaciones de una pareja de venecios en la chimenea de mi casa y pensé que probablemente eran los mismos que estuvieron anidando en 1998 en los mismos meses. Entonces, inmediatamente observé que habían botado el nido del año pasado para construir otro. Posteriormente, lo colecté y se lo llevé a Julio Sánchez para que lo observara. En ese entonces yo desconocía la especie de la que se trataba. Julio me dijo que era posible que fuera de Vencejo Común (Chaetura vauxi Apodidae).

El 26 de abril, empezaron las observaciones de llegada y salida de los adultos trayendo material para construir un nuevo nido. Observé que en ciertas horas del día los dos individuos se encontraban ausentes y otras veces solamente uno de ellos entraba a dejar material aunque ya tenían unos pocos días de haber empezado la construcción. El material, similar al del nido anterior, consistió de pequeñas partes de ramas secas y muy delgadas, de un solo tipo. Las piezas fueron unidas una a una con la saliva de estas aves y adheridas a la pared de la chimenea. Los individuos se observaron durmiendo debajo, al lado y arriba del nido antes de terminarlo. A partir del 30 de abril se observó el nido terminado y la hembra sobre él.

Entonces, observé que la hembra permanecía en el nido la mayor parte del día y el macho solo entraba algunas, veces, probablemente a dejarle alimento a ésta.

El 6 de mayo, observé los dos primeros huevos, estos de color blanco y muy pequeños, pero probablemente la hembra los puso unos tres días antes. Pensé que eran los únicos que pondrían, pues según Stiles y Skutch (1989), esta especie llega a poner hasta tres huevos. Pero el 14 de mayo, observé dos huevos más, algo poco común en esta especie.

Aproximudamente el 29 de mayo, nacieron dos individuos y a los pocos días un tercero que para mí fue muy emocionante ya que era la primera vez que observaba una anidación de una especie tan de cerca y tomaba datos de su comportamiento.

Durante unos días, los adultos entraban y salían en busca y entrega de alimento para los pichones y se empezó a escuchar a estos vocalizar muy fuerte pidiendo alimento.
A los días, empecé a medir el tiempo de cada cuanto entraban los adultos al nido a alimentar, y observé que en las tardes entraban má seguido que en las mañanas --probablemente porque entre más tarde era, había más abundancia de insectos y tenían que volar distancias más cortas.

El 23 de junio, observé los tres pichones en el nido. Tenían un plumaje bien formado de color gris y ese mismo día en la tarde uno de ellos estuvo agarrado en la pared. A los dos días, los otros dos salieron del nido e hicieron lo mismo que el primero. Los pichones se observaron muy cerca de las entradas de la chimenea en algunas ocasiones, y en otras muy abajo. El 28 de junio, se encontró el nido en el suelo; y el 3 de julio, los juveniles estaban moviendo las alas y vocalizando parecido a los adultos. Dos días después, salió el primer juvenil de la chimenea y al día siguiente otro pero en la noche observé solo cuatro individuos. Pensé que uno de los juveniles se había muerto, luego me di cuenta que era uno de los acutos que ya había abandonado la chimenea.

En esos días se observaban los dos juveniles volando con un adulto alrededor de la casa, y el 13 de julio, salió a volar el individuo juvenil que faltaba.

Entre el 24 y 25 de julio, todos abandonaron la chimenea.

Espero que el próximo año los vencejos velva a anidar en mi casa y así poder estudiarlos mejor, tomar mayor cantidad de datos y entender mejor el comportamiento de esta especie para lograr su conservación y entender su importancia en el ambiente.

Le agradezco a Julio Sánchez y a César Sánchez por ayudarme con la toma de datos y por la revisión de este artículo.

El 6 de noviembre del 2000, un individuo de Chondestes grammacus (Lark Sparrow) fue visto y fotografiado un kilómetro al oeste de Abangaritos, Guanacaste. Este constituye apenas el tercer registro de este bonito sabanero en Costa Rica, donde se ha reportado por Jacó y Tortuguero.
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SELECCIÓN DE HÁBITAT DE SULA LEUCOGASTER DURANTE LA ÉPOCA REPRODUCTIVA

Johel Chaves Campos

El Piquero Moreno (Sula leucogaster, Sulidae) es un ave marina que habita en prácticamente todos los mares tropicales del mundo (Nelson 1978). Para el caso de Costa Rica existen dos colonias, una en la Isla Cabo Blanco en la costa Pacífica y otra en un islote cercano a la Isla Uvita frente a las costas de Limón (Stiles and Skutch 1989).

Esta especie anida en colonias pequeñas, generalmente en los bordes de los acantilados (Dorward 1962a, b, Skutch 1976). Sin embargo, algunos autores han propuesto que este comportamiento de anidar con más frecuencia en este tipo de sitios es la consecuencia de la competencia con aves de mayor tamaño por los sitios de anidación (Nelson 1978). En otras palabras, los Piqueros Morenos anidan en los bordes de los precipicios porque otras especies más fuertes no les permiten anidar en áreas planas.

Los estudios sobre la preferencia de anidación de los Piqueros Morenos han sido llevados a cabo en sitios en los que anidan varias especies de aves marinas, por lo que no se ha podido demostrar si anidan en los bordes de acantilados porque no tienen otra opción o porque realmente prefieren esos lugares. Por suerte, la colonia que existe en la Isla Cabo Blanco posee características privilegiadas para llevar cabo un estudio de este tipo: únicamente anida S. leucogaster y además posee un área plana, pendientes moderadas y precipicios pronunciados Sacando provecho a este lugar, llevé a cabo una investigación compartida para estudiar. la selección de sitios de anidación de esta especie en una isla con variedad de pendientes, donde no hay competencia con otras especies.

La Isla Cabo Blanco forma parte de la Reserva Nacional Absoluta Cabo Blanco y contiene la colonia más grande de S. leucogaster de Costa Rica (Stiles and Skutch 1989). Tiene un área aproximada de 100,000 m2 y cerca del 70% de su área esta constituida por precipicios de hasta 70 metros de altura. La parte más alta de la isla presenta una pequeña parte plana de unos 4000 m2 la cual está rodeada por pendientes moderadas (25-40°), que a su vez están rodeadas por acantilados (>70'). Los piqueros construyen sus nidos en todo tipo de terrenos (desde áreas planas hasta terreno quebrado en los acantilados). Para evaluar el uso de lugares de anidación por los piqueros, dividimos el terreno según su grado de pendiente en: Terreno de pendiente baja (0-20°), pendiente mediana al borde del acantilado (25-40°), y pendiente alta (>70°). Durante cinco visitas entre diciembre de 1996 y julio de 1997, contamos la cantidad de nidos en parcelas ubicadas en cada uno de los tres tipos de terreno. Encontramos nidos, huevos y crías de diferentes tamaños en cada visita. Esto indica que la temporada reproductiva se mantuvo durante los ocho meses (probablemente todo el año). Hubo más nidos entre diciembre y febrero (estimamos alrededor de 1000 en toda la isla). Durante todas las visitas encontrarnos el mismo patrón: La mayoría de aves prefirió construir sus nidos en las áreas planas, lejanas de los bordes de precipicios. En segundo lugar, utilizaron las zonas de pendiente moderada en los bordes de precipicios. Los sitios menos preferidos fueron los precipicios mismos. De esta manera comprobamos que en ausencia de competencia esta especie prefiere anidar en sitios planos, por lo que posiblemente en otros lugares del mundo, donde comparten los sitios de anidación con otras especies más grandes, los Piqueros Morenos son obligadas a anidar en bordes de acantilados.

En la Isla Cabo Blanco los piqueros son constantemente acosados por fragatas (Fregata magnificens), los cuales son conocidos ladrones de alimento. Observamos que los piqueros que anidaron en los bordes de acantilados y en los precipicios eran más frecuentemente despojadas de los peces que llevaban para sus crías, comparándolas, con aquellos que anidaban en áreas planas. También observamos algunas crías caer a los acantilados y morir. Estas dos razones explican en parte la ventaja de anidar en sitios planos y de evitar los bordes de los precipicios.

Estudios sencillos pero valiosos como este demuestran lo mucho que se puede investigar en un país como el nuestro, donde lo que sobran son los sitios apropiados para investigar y el material humano para hacerlo, pero lo que falta es que mucho de ese material humano llegue a convencerse de que puede lograrlo.

(Este artículo resume parte de otro artículo titulado "Habitat selection of Brown Booby (Sula leucogaster) in the breeding season. Flat areas preferred in absence of interspecific competition," elaborado por Johel Chaves Campos y Juber Torres, el cual se encuentra actualmente en revisión en la revista Wilson Boulletin.)
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AMPLIACIÓN DE AMBITO

Julio E. Sánchez

El Pinzón Cafetalero (Melozone hiarcuatum, Emberizidae), otrora muy común en el Valle Central hoy día es raro, debido a la eliminación de cafetales o por el cambio de cafetal con sombra a uno mas abierto y carente de otro tipo de vegetación, lo cual ha favorecido al parásito de sus nidos, el Vaquero Ojirrojo (Molothrus aeneus, Icteridae).

La distribución natural de Melozone hiarcuatum se extiende desde el sur de México hasta el oeste de Honduras, luego, vuelve a aparecer en la parte central de Costa Rica, donde se ha registrado desde San Ramón hasta Turrialba.

Sin embargo, el 28 de setiembre del 2000, observé un macho cantando sobre una roca en un cafetal en San Marcos de Tarrazú (1400 msnm), provincia de San José. El día siguiente, en el mismo sitio escuché la pareja cantando en dúo. Se lograron grabaciones de estas vocalizaciones.

Este es el primer registro de esta especie en esta área. El 23 de noviembre de 1999, Alvaro Segura observó y fotografió un individuo de Paloma Aliblanca (Zenaida asiatica, Columbidae) que se posó en un cable del barco R. V. Gulf Supplier a 40 Km de Pto. Limón (10 22. 02 N., 83 00 72 O.) El día estaba nublado y con chubascos. Es el primer registro cerca de la costa caribe costarricense.
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NUEVOS DATOS SOBRE CANTO, FORREJEOS Y DIETA DE CUATRO ESPECIES DE AVES EN COSTA RICA

Leonardo Chaves

Gavilán Tijerilla (Elanoides forficatus, Accipitridae):
El 19 de febrero de 1999, cerca de la represa del Lago Arenal (500 msnm), en la provincia de Guanacaste, observé 15 individuos de Elanoides forficatus conmiendo frutos de un árbol en una pequeña fila en la montaña a unos 100 metros de la calle. La vegetación del área pertenece al bosque lluvioso, con parches de bosques secundarios jóvenes y viejos.

Las aves volaban en círculos cerca de la copa del árbol, de unos 25 metros de altura. Cogían con una pata ramillas con frutos, algunas de ellas hasta con hojas. Al tener la ramita en la pata, siempre en vuelo, se la llevaban hacia el pico, inclinaban la cabeza hacia abajo y con rápidos picotazos comían los frutos. A veces los picaban una o más veces, y luego los soltaban. Al parecer, lo que comían era únicamente su arilo. (Julio Sánchez, com. pers.). En una de estas ocasiones, un Elanoides soltó una de estas ramillas con frutos y hojas, la cual cayó cerca de mí. La colecté y la llevé al Museo Nacional. Allí se identificó la muestra y resultó ser de un árbol de Yos, género Sapium, familia Euphorbiacea. Este árbol no había sido descrito anteriormente como parte de la dieta frugívora de Elanoides forficatus.

David Snow (1980) reporta al genero Sapium en la lista de géneros importantes para las aves frugívoras generalistas. De hecho, Sapium forma parte del grupo de los cinco géneros, (junto con Ficus, Acnistus, Citharexylum y Hampea) de árboles en Monteverde, Puntarenas (1350-1550 msnm), que atraen más de 20 especies de aves (Wheelwright et. al. 1984). En el caso del Yos, las aves son atraídas por el arilo --una especie de tejido que cubre muchas semillas de árboles tropicales, generalmente de colores atractivos (rojo, blanco) o contrastantes con la cápsula de las semillas. Skutch (1980) cita a 95 especies de aves que consumen semillas, con arilo de diferentes grupos de plantas, como lianas, arbustos y árboles. Wilms (1997), en un estudio sobre el papel de las aves frugívoras en la restauración de los robledales de Talamanca (2300-3200 msnm), menciona a Elanoides como una de las especies que consumen fruta pero no cita de cuales especies de árboles. Aunque sí menciona a Turdus plebejus, Tragon collaris, Aulacorhynchus prasinus y Pheucticus prasinus y Pheucticus tibialis comiendo Sapium. julio Sánchez cita las siguientes especies de aves comiendo el arilo del Yos a una elevación de 2400 msnm en San Gerardo de Dota San José: Phyrrura hoffmanni (son ávidas comedoras de los arios), Turdus plebejus, Turdus grayi, Ptilogonys caudatus, Pheucticus tibiales, Chlorophonia callophris episcopus. Ernesto Carman ha visto las siguientes especies comiendo del Yos en Finca Cristina (1300 msnm), Birrisito de Cartago: Títyra semifasciata, Melanerpes hoffmannii, Pículus rubiginosus, Tyrannus melancholicus, Myiozetetes similis, Cyanocorax morio, Saltator coernulescens y Saltator maximus.

También he observado a un gru po de Elanoides forficatus comiendo frutos del Nance (Byrsonima crasifolia, Malpighiaceae). Esta observación tuvo lugar a principios de los años 90, al sur de Costa Rica en la Península de Burica, en los jardines de Tiskita Lodge (20 msnm). Las aves forrajeaban de la misma forma, cogiendo los frutos con una pata y llevándolos luego a su pico, en vuelo. Comían un poco y luego botaban el fruto. Durante varios años, Peter Aspinall los ha observado comiendo de los mismos árboles de Nance --tal vez buscando un recurso predecible. Pareciera que ellos llegan cuando los frutos maduran. Algunas veces cogen frutos y los dejan caer, tal vez por no estar maduros. Aspinall informa que en la tarde hay más actividad alrededor de los árboles. De hecho, Luis Vargas, guía local del Lodge, observó unos 12 individuos a principios de setiembre del 2000, comiendo Nance del mismo árbol del jardín.
Casi nada se sabe de la dieta frugívora de estos rapaces en el Neotrópico, y son escasos los datos en Costa Rica.

En 1978, por primera vez Buskirk y Lechner informan sobre Elanoides forfícatus comiendo los frutos (semillas y arilos) de un árbol (Matayba oppositifolia, Sapindacea) en Monteverde (1300 msnm). Los mismos autores, citando a Skutch (1965), mencionan insectos, culebras, polluelos, lagartijas y anfibios como parte de la dieta de Elanoides. También, citan otros rapaces en el ámbito mundial que se sabe consumen fruta y que son casi todos carroñeros: Milvus, Gypohierax; Polyboroides, Daptrius americanos, y Milvago. Así como Cathartes y Coragyps, ahora del orden Ciconiformes.

Otro aspecto de la historia natural de Elanoides forfícatus son los posibles dormitorios que utilizan en Monteverde y otras zonas del país. En agosto de 1994, observé, a las 17:00 horas, al filo del plateau en La Finca Ecológica, unos 20 individuos posados en la copa de un árbol situado en la parte empinada de la montaña. Y más recientemente, en agosto del 2000, a las 17:30 horas en la misma zona, observé unos 15 individuos perchados en un árbol de Tirrá (Ulmus Mexicanus, Ulmaceae), de más de 30m de altura, también situado al filo de la montaña. Este árbol tiene una visibilidad de todo el cañón hacia abajo, haciendo muy fácil las salidas aéreas, donde estas aves planean.

No encontré mayor información respecto a dormideros, aunque Julio Sánchez informa de un posible dormidero en Providencia de Dota, San ]osé, donde los campesinos dicen que son tantas las aves que llegan que "secan" los árboles. Steven Hilty (1986), menciona el uso de perchas altas para dormir en Colombia, pero no da más detalles. Ridgely y otros autores, hablan de la sociabilidad de la especie cuando forrajea y vuela al filo de las montañas.

Tangara Escarlata (Piranga olivacea, Tharaupidae):
A principios de los noventas, a finales de marzo, en la época seca, observé y escuché muy bien por unos tres minutos a un macho Piranga olivacea cantando en Tiskita Lodge (sitio mencionado anteriormente). Estaba perchado al borde de un bosque secundario viejo, a unos seis metros del suelo. No pude obtener grabaciones del ave. Aún así no encontré registros anteriores de machos de esta especie de Piranga que emitieran sus cantos en el Neotrópico. Piranga olivacea es un ave migratorio de paso y solo se habla de las llamadas que raramente se escuchan durante los meses de migración pico --finales de setiembre hasta principios de noviembre, y luego, finales de marzo hasta principios de mayo (Stiles and Skutch 1989). Rappole (1995) cita que muchas especies migratorias incluyen vocalizaciones, sobre todo llamadas (call notes), como parte de sus despliegues territoriales en el Neotrópico.

El canto que escuché era muy melodioso y bastante fuerte, como el de algunas especies del genero Turdus, escuchándose bien a lo lejos. Concuerda con las descripciones del canto en su rango reproductivo, del sur de Canadá hasta el sureste de los Estados Unidos (Field Guide to North American Birds, 1992).

Las otras tangaras migratorias del genero Piranga, P. rubra y P. Rubra ludoviciana sí se sabe que cantan en Costa Rica. Skutch (1989) describe el canto de Piranga rubra como agradable y musical en sus despliegues territoriales al llegar al país, especialmente a mediados de setiembre. Piranga ludoviciana canta ocasionalmente en los meses de marzo y abril, también se compara el canto con el de un turdido.

Recientemente, Ernesto Carman (1999) reportó por primera vez cantando en Costa Rica la reinita migratoria Dendroica magnolia, en Birrisito de Cartago. Más observaciones en el campo de nuestras especies migratorias (de paso o las que se quedan por casi seis meses cada año) son muy necesarias para conocer y estudiar sus cantos a fondo.

Reinita Galana (Dendroica discolor, Parulidae):
El 25 de enero de 1999, en el Hotel Cloud Forest Lodge (1400 msnm), en Monteverde, Puntarenas, a las 16:40 horas, se observó un macho adulto de Dendroica discolor forrajeando en un comedero para mamíferos y aves situado al pie de un arbolito de María (Melastomatacea) donde se depositan todos los sobros de las comidas del restaurante. El ave se acercaba al comedero, primero perchándose en las ramillas de María, luego cautelosamente descendía hasta el borde del comedero, cuando no habían mamíferos u otras aves. Se observaron los siguientes tipos de forrajeos y diferentes usos de substratos.

Primero, se te vio picar varias veces las tablas del comedero, luego, picó una tortilla, comió varios granos de arroz, cogió uno y se le cayó, luego otro y se lo llevó volando en el pico.

Otro intento de forrajeo fuera del comedero ocurrió en un arbolito de Guayabo (Psidium gugayaba, Myrtaceae). Se le observó muy activo revisando las hojas sin hacer ningún ataque. Nuevamente, a las 17:00 horas se vio perchado en un arbolito de Tubú (Montanoa guatemalensis, Asteraceae). En la copa del Tubú había una nube de insectos. El ave, perchada en la rama más alta, hizo varias salidas áreas o halconeos ("sally-strikes," per Remsen et. al. 1990). Atrapaba insectos en el aire y regresaba a la misma percha. Estas salidas fueron hechas diagonalmente hacia arriba, a un metro aproximadamente de la percha. Al día siguiente, a las 18:30 horas, se vio Dendroica discolor en el comedero siendo perseguido por un Zonotrichia capensis por unos 20 metros. Luego regresó y se vio picando otro substrato, esta vez el suelo con zacate.
Recientemente, el 25 de setiembre del 2000, Ernesto Carman vio un macho Dendroica discolor en Finca Cristina, Birrisito de Cartago. El ave forrajeaba en la corteza de las ramillas delgadas terminales de un árbol de Eucalipto. Buscaba en sus lados, inclinándose hacia abajo. Luego revisaba la parte superior de las hojas. Un tercer intento de forrajeo fue en las flores del Eucalipto, tal vez buscando insectos o néctar, aunque la cantidad de flores no permitió ver que comía. Pareciera que esta especie es flexible en cuanto a los substratos donde forrajea: suelo, hojas aire.

Stiles y Skutch (1989) describen los hábitos de la Reinita Galana como poco conocidos en Costa Rica, prefiriendo charrales viejos y potreros arbolados. En los substratos donde forraje sólo mencionan las hojas y ocasionalmente el suelo. Gary Diller observó un individuo el 28 de diciembre de 1999, también en Monteverde, Santa Elena, forrajeando en las hojas de un arbolito de María. Parece ser que en Monteverde esta especie se ve todos los años, pero aún así es muy escasa (Koki Porras, com. pers.).

Esmeralda de Coronilla Cobriza (Elvira cupreiceps, Trochilidae):
El 25 de junio del 2000, en Virgen del Socorro (800 msnm), situado en la vertiente del Caribe, provincia de Alajuela, a las 6.15 horas, observé un macho Elvira cupreiceps visitando los frutos de un árbol de Moco (Saurania sp., Actinidiaceae). Casi siempre que vemos un colibrí en el campo, es visitando una flor en busca de su néctar. Se sabe que todos los colibríes también gustan de insectos como parte de su dieta. Los frutos también son otra fuente poco conocida de líquidos azucarados para estas pequeñas aves. Las observaciones son escasas. Hasta donde pude revisar la literatura científica, solo el ornitólogo alemán-brasileño Helmut Sick (1993) menciona que los colibríes ocasionalmente visitan frutos maduros (ej. los higuerones, Ficus sp.), como fuente de azúcar. Sick también cita otras fuentes todavía más inusuales. Por ejemplo, la sabia que fluye de ramas cortadas de algunos árboles (no dice cuales), agujeros hechos en troncos de árboles por carpinteros como Spyrapicus villosus y Melanerpes formicivorus, y secreciones azucaradas de larvas de pulgones que caen en las ramas.

En la Virgen del Socorro, observé el macho Elvira manteniéndose en vuelo cernido, introduciendo su corto pico casi por completo en la parte terminal del fruto, de abajo hacia arriba, el cual todavía se mantenía cerrado. Luego se perchaba cerca del árbol de Moco. Lo hizo de esta manera repetidas veces en el mismo fruto. Pero en una ocasión, se perchó en una hoja, inclinó la cabeza hacia abajo y desde allí introdujo el pico en el fruto, también de abajo hacia arriba. Cuatro horas más tarde, a las 10:30 horas, en la orilla de un río, vi dos hembras de Elvira visitando los frutos de otro Moco. Estas se perchaban en el mismo árbol, luego volaban hacia los frutos. Allí se mantenían por varios segundos en vuelo cernido con el pico introducido casi por completo en el fruto. Estas dos aves aún se quedaron cerca del Moco cuando me fui del lugar 20 minutos después --evidentemente utilizando un recurso que daba comida para largo rato.

Los frutos de estos Mocos son un tipo de cápsula suave, color verdoso, pubescente, de dos centímetros de diámetro. Adentro hay una "baba" con pequeñas semillas verdes. El fruto eventualmente se abre en cinco valvas (Haber et. al. 1996). Los niños y algunos adultos les gusta comerlos (Ernesto Carman, com. pers.).

En Costa Rica no encontré reportes de forrajeo en frutos por parte de colibríes. Con respecto a otros substratos utilizados, Hernán Araya hizo dos observaciones muy interesantes. El 21 de marzo de 1998, en La Guaria de Sarapiquí (60 msnm), provincia de Heredia, Hernán vio un Heliotrix barroti cuando probaba sabia del nudo de un árbol a 13 metros del suelo en un bosque secundario. Luego, voló y alimentó su volantón con la sabia. En la segunda observación, fueron dos especies de colibríes no identificados que visitaban un panal de avispas pegado debajo de una rama horizontal en un árbol de Genízaro (Pithecellobium saman, Leguminosae) a 20 metros del suelo, camino a Tárcoles (10 msnm), provincia de Puntarenas. Las aves introducían sus picos por un huequito del nido, manteniéndose en vuelo cernido. ¿Qué estarían comiendo allí? No se sabe, son necesarios más estudios.

Un agradecimiento especial a Julio Sánchez por compartir su amplia experiencia en Costa Rica y por brindarme apoyo. También gracias a Hernán Araya y Ernesto Carman por sus excelentes observaciones en el campo --invaluables para un mejor conocimiento de nuestra avifauna. Asimismo, gracias a Gary Diller y Koki Porras por brindarme datos de Dendroica discolor en Monteverde. Peter Aspinall y Luis Vargas compartieron amablemente sus datos de Elanoides en Tiskita Lodge.

Leonardo Chaves - E-mail: leoaves@yahoo.com
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OBSERVACIONES DEL DESPLIEGUE DE
TITYRA SEMIFASCIATA

Ernesto M. Carman

Siempre me ha llamado la atención un ave en particular, la Tityra semisfsciata (Tityridae) o Pájaro Chancho. Su canto peculiar (poco melodioso y más bien un sonido nasal similar al sonido de un chancho y de ahí su nombre común) junto con su comportamiento son sólo algunas de las características interesantes de esta especie. Aunque sea un ave común y tenga una distribución bastante amplia, muchos aspectos de su historia natural son todavía desconocidos.

El macho adulto de Tityra semisfsciata tiene un plumaje mayormente blanco, con las alas y parte de su cabeza negra. Esto los hace muy visibles y conspicuos en el follaje del bosque. ¿Por qué quieren ser tan visibles cuando la gran mayoría de las aves tienen un plumaje críptico que les permite camuflarse entre las hojas de los árboles? Lo más probable es que esto les sirve para llamar la atención de las hembras durante el cortejo (Skutch 1969), y este es precisamente un aspecto de Tityra semisfsciata del cuál no se sabe nada.

El 2 de abril del 2000, mientras observaba aves con Daniel Martínez en Peñas Blancas de Cachí, Cartago, observé el cortejo de Tityra semisfsciata. Vi cinco individuos perchados a ocho metros del suelo en un árbol seco y pensé que eran una familia, pero cuando los observé más detalladamente noté que todos tenían plumaje adulto. Tityra semisfsciata, a diferencia de otros paserinos que adquieren su plumaje adulto en su primer año, requiere de al menos dos años para adquirir su plumaje adulto (obs. pers.).

El grupo consistía en dos hembras y tres machos, los cuales efectuaban un "baile". Durante el baile los tres machos saltaban de rama en rama

En Costa Rica solo hay cuatro especies de aves paserinas con plumaje predominantemente blanco: Tityra semisfsciata, T. inquisitor (Tityridae), Carpodectes antoniae, y C. nitidus (Cotingidae). Con las observaciones anteriores y otras hechas por J. Sánchez de Carpodectes nitidus se demuestra que el plumaje blanco puede tener una función importante durante el cortejo de dos de las cuatro especies mencionadas. Esto puede ayudar a resolver la pregunta de muchos científicos de por qué existen aves con plumaje atractivo que los expone a los depredadores en vez de protegerlos.

Tityra semisfsciata es una especie controversial entre los paserinos por su anatomía, sus vocalizaciones, y sus comportamientos. Por ejemplo, a diferencia de otros paserinos las tityras no defienden un territorio. Este es sólo un ejemplo de una especie que requiere de estudio para comprender su comportamiento e historia natural y así proponer pautas para su conservación.

El 20 de setiembre de 1999, se vio un macho adulto de Espiguero Collarejo (Sporophila torqueola) vocalizando en un área de pasto en Bribrí. El 22 de octubre del 2000, hubo otro ave en Hone Creek, ambas localidades de Talamanca, Limón. Son los primeros registros en el caribe. alrededor de una de las hembras uno detrás del otro, formando un círculo y siempre con sus picos apuntando hacia ella y manteniéndose siempre a menos de 35 centímetros de la hembra.
Mientras bailaban, los machos emitían su canto que es muy parecido al croar de una rana y erizaban las plumas de la corona, la espalda, y el pecho y mantenían sus alas un poco caídas, mostrando las plumas negras. La hembra, que se encontraba en medio de los machos, mantenía su pico abierto durante el baile, pero no pude distinguir si estaba vocalizando o no. El baile duró aproximadamente 25 segundos.

Después de cada baile, la hembra voló súbitamente a otro árbol seco a aproximadamente 25 metros, seguida por los tres machos. Permanecían perchados ahí unos segundos y luego volvían al primer árbol. Después de uno o dos minutos, reiniciaban el baile. La hembra que no participaba del baile parecía no prestarle ninguna atención a los demás. En el tiempo comprendido entre las 13:35 hasta las 13:46, las tityras efectuaron el baile tres veces y posteriormente volaron al bosque. El día estaba completamente soleado.

El 9 de abril, una semana después, volví al mismo sitio a las 16:50 y observé una hembra y tres machos. Efectuaron el baile una sola vez antes de volar al bosque. El día estaba muy oscuro y caía una garruba fuerte. No había ninguna otra especie presente mientras hice las observaciones.

El árbol seco está en una pequeña arboleda a la orilla del Río Tambor a 1200 metros sobre el nivel del mar. Los árboles predominantes son Guayabo (Psidium guajava) y Burío (Heliocarpus sp.), pero el árbol seco sobresale y es el más expuesto --lo que sugiere que las tityras buscan un árbol expuesto para ser más visibles. E1 bosque primario se encuentra a 700 metros.

H. Sick (1993) hizo algunas observaciones de Tityra semisfsciata en Brasil que posiblemente sean de cortejo. En una de ellas describe al macho produciendo un silbido con sus alas mientras ejecutaba un vuelo corto y este sonido se hacía más fuerte justo antes de que se perchara. Cuando hay una hembra presente, el macho corre de un lado al otro sobre una percha horizontal, con el cuerpo agachado y las alas un poco caídas. E1 macho vocaliza mientras ejecuta este baile. También ha observado cuatro individuos "bailando" cerca de un nido de Tityra. La literatura y observaciones actuales de Tityra semisfsciata muestran que pueden ser observaciones muy fraccionadas del mismo evento.

Aunque estas observaciones sugieren que Tityra semisfsciata tiene un cortejo bastante avanzado, Alexander Skutch sugiere una teoría distinta. Él cree que es posible que una hembra escoja al macho que tenga el mejor territorio, que tenga buenas fuentes alimenticias y buenos sitios de anidación.

Hay varios elementos que pueden influir en que las tityras forman grupos de tres o más individuos. Es común ver grupos de ellos cuando hay una buena fuente de alimento, como en un árbol de higuito con frutas maduras (J. Sánchez, com. pers.). Las tityras a veces forman pequeños grupos alrededor de sus nidos (K. Naoki com. pers.), pero no se sabe el porque de estos grupos. Cuando hice las observaciones en Cachí no había ninguna fuente de alimento ni tampoco ningún nido cerca que yo pudiera ver.
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DISTRIBUCIÓN DEL TROGÓN VIENTRIANARANJADO

Ernesto M. Carman

El Trogón Vientrianaranjado (Trogon aurantiiventris, Trogonidae) es un ave del cuál se conoce muy poco sobre su distribución en Costa Rica. Es más común en las elevaciones medias y altas (750-1800 rnsnm) de las cordilleras de Tilarán y Guanacaste (Stiles and Skutch 1989). Es posible confundir esta especie con el Trogón Collarejo (Trogon collaris), pues el canto y comportamiento son muy parecidos y hay lugares en donde comparten el mismo hábitat. Por esta razón, se consideran al Trogón Vientrianaranjado y al Trogón Collarejo como especies sinpátricas.

En el resto del país se han reportado muy pocos avistamientos del Trogón Vientrianaranjado. Un individuo fue observado en Las Alturas de Cotón (1400 msnm), provincia de Puntarenas (J.E. Sánchez, com. pers.). Otro individuo de esta especie fue visto el 13 de setiembre de 1998 en El Tirol (1700 msnm), en las faldas del Volcán Barva, provincia de Heredia (H. Araya, com. pers.). Forrajeaba en unos árboles de ciprés. El 6 de mayo del 2000, vi un Trogón Vientrianaranjado en Peñas Blancas de Cachí (1350 msnm), provincia de Cartago. Lo observé durante cuatro minutos y pude ver claramente que el vientre era anaranjado. Se encontraba a la orilla de un potrero en un bosque de crecimiento secundario viejo sobre una pequeña quebrada.

Estas observaciones nos hacen ver claramente que la distribución de Trogon aurantiiventris no está restringida a las cordilleras de Tilarán y Guanacaste, sino que se encuentra en las cuatro cordilleras del país.

Es necesario hacer un estudio más detallado de esta especie, haciendo una comparación de ADN con el Trogón Collarejo. También es importante conocer detalladamente la distribución del Trogón Vientrianaranjado, por lo cuál las observaciones que usted haga son importantes.
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EN ALAS DE ANTAÑO
Los primeros investigadores de nuestra avifauna:

Alexander Von Frantzius
Francisco Durán

Estaba por caer la noche, se escuchó la melodía de un jilguero --un cantor por excelencia--mientras dos hombres cabalgaban hacia el cráter del Poás en el año 1860. Uno de ellos era un médico y naturalista alemán, hombre de gran talento y espíritu de observación: Alexander Von Frantzius. Si se habla sobre los primeros sabios y naturalistas, que más aportaron al conocimiento científico en Costa Rica, el nombre de Von Frantzius es necesariamente el de una figura notable en la segunda mitad del siglo XIX.

Alexander Von Frantzius nació en Danzing, Alemania el 10 de junio de 1821. En 1842, ingresó a la Universidad de Heidelberg. En 1845, se trasladó a Halle, y habría de obtener su doctorado en Berlín en 1846. El viaje de Von Frantzius a Costa Rica estuvo motivado, en parte, por buscar un clima más favorable debido a una enfermedad pulmonar que padecía. De ese modo, ingresando por la vía del Sarapiquí, llegó al país en 1854. Se estableció como médico en Alajuela, dedicando parte de su tiempo a estudios científicos. Su casa era como un museo. Después, se trasladó a San José, donde abrió una botica. permaneció 15 años en Costa Rica y en 1869 partió hacia Washington junto con José C. Zeledón, un naturalista costarricense que luego habría de tener gran trascendencia en la ornitología nacional. Posteriormente el Dr. Von Frantzius regresó a Alemania donde se desempeñó en la secretaría de la Asociación Antropológica Alemana hasta 1847. Murió en 1877, víctima de la enfermedad pulmonar que venía sufriendo.

Sus aportes a Costa Rica son principalmente trabajos en Zoología y Geografía, como un estudio sobre nuestros volcanes publicado en 1861. Fueron publicados originalmente en alemán. Posteriormente serían traducidos a nuestra lengua. En la Zoología destaca "Los mamíferos de Costa Rica, contribución para el conocimiento de la distribución geográfica de los mamíferos de América" publicado en 1869; y para la ornitología del país es importante su "Distribución geográfica de las aves costarriqueñas" también de 1869, el cual es valioso por la cantidad de notas que aporta sobre la avifauna costarricense.

Von Frantzius remitió a Alemania las primeras, colecciones ornitológicas, las cuáles fueron estudiadas por el Dr. Cabanis, donde describió varias especies nuevas. También envió algunas otras pieles al Instituto Smithsoniano de Washington, las cuáles servirían de base para la publicación del catálogo de aves de Costa Rica de G. N. Lawrence (1868). Varias aves y mamíferos llevan el nombre de Von Frantzius, entre ellos una especie de tucán, el cusingo Pteroglossus frantzii y un pariente del yigüirro, Catharus frantzii. Sus estudios y publicaciones constituyen sin duda sólida base para nuestros conocimientos geográficos y zoológicos.

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¿HALCÓN CUELLIBLANCO O HALCÓN PECHIRRUFO?

Julio E. Sánchez

Las ramas secas y expuestas en las copas de los árboles gigantes al borde de bosques, e incluso en potreros arbolados, son las perchas favoritas del pequeño Halcón Cuelliblanco (Falco rufigularis, Falconidae), desde donde otea en busca de sus presas. Aunque más abundante en las tierras bajas, ocasionalmente se le observa a elevaciones superiores a los 2500 msnm. El Halcón Pechirrufo (Falco rufigularis) es de esperar en las tierras bajas de la vertiente Caribe, aunque no hay registros documentados en los últimos años para nuestro país. Este halcón es uno de los más desconocidos y tal vez el que tiene la distribución más discontinua en el mundo (Baker, et. al.).

Estas dos especies tienen un patrón de coloración similar, aunque al observar la ilustración de la Guía de Aves de Costa Rica (Stiles and Skutch, 1989) son evidentes las diferencias de tamaño y la coloración café rojiza de F. deiroleucus. Sin embargo, la identificación correcta de estas especies en el campo es complicada. Estimar el tamaño de un ave cuando está a lo lejos o en días nublados es difícil y nuestra tendencia es sobreestimar su tamaño.

La naturaleza nos agrega otro grado de dificultad: La mayoría de los individuos de F. rufigularis observados en Costa Rica tienen una franja rojiza que rodea las partes blancas del cuello y pecho, más aún algunos presentan una ancha faja café rojiza en el pecho similar a F. deiroleucus. En la gira realizada por la AOCR, observarnos una pareja de F. rufigularis cerca de la represa de Cachí la cual lleva más de un año de haberse establecido ahí; y que en última instancia motivó que escribiéramos esta nota, pues la hembra tiene el pecho café rojizo.

Ante esta dificultad para identificar estas especies, es importante observar el tamaño de patas y dedos, que son extremadamente grandes en el Halcón Pechirrufo, y estimar el tamaño de las aves, comparándolas con otras especies conocidas y observadas en las cercanías.

También subraya la importancia de no dejarse llevar en la identificación sólo por las láminas, sino hay que fijarse en las descripciones del texto, más cuando se trata de especies parecidas.
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PRIMER REGISTRO DE PLATYRINCHUS CANCROMINUS EN MONTEVERDE, CORDILLERA DE TILARÁN

Leonardo Chaves

El mosquero Piquichato Norteño (Platyrinhus cancrominus, Tyranidae), tiene una distribución relativamente pequeña, encontrándose desde México a Costa Rica (Stiles and Skutch 1989). Tal vez por ser una especie poco común en Costa Rica, tenemos la creencia que su hábitat es únicamente el bosque seco, pero más bien es una especie que abarca otros hábitats. Parker et. al. (1996) lo reportan para el Bosque Tropical Siempreverde de Bajura Bosque Tropical Deciduo y el Bosque de Galería. También vive en Bosque Húmedo Siempreverde de Bajura y Bosque Semideciduo en México (Howell y Webb 1995). Para Costa Rica, Paul Slud (1964) lo reporta únicamente en el Pacífico, desde el Bosque Seco de Guanacaste continuando al sur hasta Parrita. Su distribución asciende hasta unos 1300 msnm en las faldas cercanas de los volcanes de Guanacaste en el Bosque Subtropical Húmedo y raramente en el Bosque Subtropical Muy Húmedo, donde se topa con su congénere Platyrinchus mystaceus, de tierras más altas y húmedas. También está presente en Los Chiles, al sur del lago de Nicaragua. En el Bosque Seco, generalmente prefiere los bosquecitos de galería (J. Sánchez, com. pers.).

El 6 de setiembre del 2000, en la Finca Ecológica (1350 msnm), Cerro Plano de Santa Elena, provincia de Puntarenas, a las 05:20 horas, grabé la vocalización de un mosquerito muy pequeño que no pude identificar en el lugar. Estaba moviéndose a unos cinco metros del suelo en un bosque secundario joven muy tupido, al borde de un bosque más viejo. El hábitat utilizado por el ave pertenece al Bosque Premontano Muy Húmedo (Victorino Molina, com. pers.). Más tarde, Julio Sánchez revisó el canto y dijo que era de un Platyrinchus sp. Este no calzaba con los cantos de Platyrinchus coronatus, ni P. mystaceus, así que lo comparé con una grabación de P. cancrominus en México y resultó ser muy parecida o igual, especialmente la llamada. La grabación que obtuve fue el canto del amanecer de P. cancrominus. Este fenómeno de cantar al amanecer por un período de 15 a 30 minutos cuando todavía está oscuro --a veces muy distinto a lo que se canta durante el resto del día-- es casi exclusivo de la familia Tyranidae, al menos entre los suboscines (Traylor 1982). También se da en ciertos parúlidos en Norte América (Don Kroodsma, com. pers.). Helmut Sick (1993) dice lo siguiente del canto del amanecer en mosqueros: "Estos cantos usualmente comprenden los mismos elementos que los cantados durante el día, pero la combinación de frases y la intensidad con que el ave canta (casi siempre una frase seguida por otra con o sin pausa) podría oscurecer su identidad." Howell y Webb (1995) describen el canto del amanecer de P. cancrominus en México de la siguiente forma: " ... un excitado nasal, rápido y prolongado trino, alternado con agudas llmadas nasales. Ki-di-di-di- rril ki-di-di-drri-l-l sy-iik, etc.". En Costa Rica, Stiles y Skutch (1989) sólo describen la llamada como un: "Kiku o kikiku," pero no su canto. El canto del amanecer en la Finca Ecológica se podría transcribir así: "Ki ki ku - ki ki ku - prriiu - ki ku - ki - ki - ki prriiiiiii- ki ... pausa .. ki priiiiii- ki rrriuu - ki- rrriiiu ki- rrriiii ki etc." Se nota un canto nasal agudo alternado con las llamadas, ki y ki ki ku.

Este sería el primer registro de Platyrinchus cancrominus para Monteverde en la Cordillera de Tilarán. No aparece mencionado en la lista de aves de Monteverde, solamente P. coronatus el cual es raro en la zona 5, y P. mystaceus que sí es común en las zonas 2 a 6 (ver M. P. L Fodgen. Lista de Aves de Monteverde en Nadkarni and Wheelwright 2000, para descripciones de las zonas). La Finca Ecológica sería una zona de encuentro para las dos especies P. cancrominus y P. mystaceus, como ocurre en la Cordillera de Guanacaste.

Pound et al. (1999) comprobaron que también las aves responden a cambios cismáticos. Varias especies de aves del bosque premontino están "subiendo" hacia el bosque montano, y no sólo subiendo, sino también algunas especies se están estableciendo y anidando. ¿Sería Platyrinchus cancrominus un ejemplo más? Elvin Rodríguez, guía local de la Finca Ecológica, menciona otras especies típicas de bosques más secos que se ven, algunas regularmente, en la propiedad: Calocitta formosa, Heliomaster constantii, y Morococcyss erythropygius. En julio de 1999, J. Sánchez también encontró vanos individuos de M. erythropygius en la zona de los Llanos, Monteverde.

El grabar el canto de las aves es un método rápido y efectivo para detectar especies nuevas en zonas que no disponen de estudios con muestreos de redes, colecta de especímenes u otro tipo de técnica, a la vez es una excelente evidencia. Aún en sitios con más de diez años de observaciones y más de 50,000 capturas con redes de niebla, el canto sigue siendo un instrumento indispensable para añadir más especies a la lista de estas localidades (Cohn Haft et. al. 1997).

Agradezco a Elvin Rodríguez y a Don Jorge por permitirme el acceso a la Finca en horas tempranas, y por su gran amabilidad. Ernesto Carman por sus comentarios y ayuda. Alex Villegas y Victorino Molina por compartir sus datos de Monteverde. Julio Sánchez por su apoyo y por compartir su vasta experiencia en cantos de aves. Y finalmente, a Don Kroodsma por evacuarme tantas inquietudes con respecto al canto de las aves.


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