Volumen
4 Número 1 Noviembre, 2000
DANZA
DE CORTEJO DE
PHAETHORNIS LONGUEMAREUS
Eric
Madrigal Venegas
Las
guías de aves de Costa Rica y Colombia señalan tres aspectos
fundamentales en referencia a los procesos de cortejo de los colibríes
(familia Trochilidae). En la mayoría de las especies de colibríes,
la tarea de atraer la atención de las hembras se lleva a cabo a
través de cantos muy simples, "débiles y monótonos"
(Stiles and Skutch) que el macho realiza comúnmente de manera solitaria.
Algunas especies, incluyendo los colibríes ermitaños, suelen
reunirse en asambleas de cortejo ("leks") de varios machos para
realizar cantos en grupo (Hilty and Brown). Sólo muy pocas especies
realizan "elaboradas demostraciones aéreas" para cortejar
a sus hembras (Stiles and Skutch).
En
su libro " The life of the Hummingbird" Skutch presenta una
breve descripción de la danza de cortejo que realiza Phaethornis
longuemareus (Ermitaño Enano). Así mismo, Stiles y Wolf,
refiriéndose al Phaethornis superciliosus (Ermitaño Colilargo),
hacen un extenso estudio del comportamiento en "leks" y describen
los diversos movimientos en vuelo durante el despliegue. De acuerdo con
la observación realizada, los vuelos de ambas especies son bastante
similares.
Mediante
el presente artículo se desea dar un aporte a este particular comportamiento
basándose en una observación realizada en el Sendero Las
Palmas (500 msnm) del sector Quebrada González en el Parque Nacional
Braulio Carrillo. (Nota: de acuerdo a datos de frecuencia, Phaethornis
longuemareus es un ave poco común o escasa en este sitio.)
Tal
y como se ha podido observar, Phaetornis longuemareus realiza cualquiera
de las tres demostraciones de cortejo que se señalan en las guías.
En
el mismo sector de Quebrada González, en múltiples ocasiones
se observó cantando sólo en el sotobosque; asimismo, se
puede observarlo cantando en "leks."
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EDITORIAL
Cada
vez son más los observadores de aves en nuestro país. Así
que no debe de sorprendernos el hecho que se siguen descubriendo detalles
nuevos y fascinantes relacionados con nuestra avifauna.
Los
miembros de la Asociación que han colaborado contribuyendo con
sus escritos para esta edición de Zeledonia están participando
en ese noble proceso de divulgación. ¡No hay que minimizar
la importancia de nuestras observaciones!
En
esta edición se incluye información novedosa sobre aspectos
de comportamiento, anidación, y distribución de más
de una docena de especies. Asimismo, en vista de la cantidad de citas
bibliográficas y con el propósito de facilitar la lectura,
hemos colocado la bibliografía completa a final del boletín.
Se
espera que en adición a aprender algo más sobre las maravillosas
aves, el lector se estimulará por agudizar sus propias observaciones
y mejorar los datos que apunta para así contribuir a futuras ediciones
de Zeledonia.
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ZELEDONIA
Volumen
4 Número 1
Noviembre
2000
Boletín
de la Asociación Ornitológica de Costa Rica
Richard
Garrigues, Editor
Ernesto
Carman, Johel Chaves, Leonardo Chaves, Francisco Durán, Eric Madrigal,
Daniel Martínez y Julio Sánchez,
Colaboradores
Portada:
Danza del coibrí Ermitaño Enano, por Cope
La
Asociación Ornitológica de Costa Rica (AOCR) fue fundada
en 1993 para investigar, divulgar y promover diversas actividades que
incentiven el conocimiento de la avifauna nacional, y contribuir a la
conservación de las poblaciones silvestres y sus respectivos hábitats.
Junta
Directiva
Julio
Sánchez, Presidente
Marco
Tulio Saborío, Vice-Presidente
Mario
Ossembach, Tesorero
María
Emilia Chaves, Secretaria
Manrique
Sibaja, Fiscal
Hernán
Araya, Primer Vocal
Heriberto,
Cedeño, Segundo Vocal
Ernesto
Carman, Tercer Vocal
Dr.
Alexander F. Skutch, Presidente Honorario
Asociación
Ornitológica de Costa Rica APDO 2289-1002 San José, Costa
Rica
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DANZA
DE CORTEJO
(continuación)
Pero
definitivamente fue inmensamente más interesante ver su compleja
danza de cortejo el 22 de enero del 2000 en Quebrada González.
Es
muy importante señalar que en los tres tipos de demostraciones
de cortejo, Phaetornis longuemareus se coloca a aproximadamente unos 40
cm del suelo, parado en una rama seca o en vuelo de danza, y en un sitio
bastante denso del sotobosque donde es difícil observarlo. No hay
mucho que decir sobre los procesos de canto, pero la danza sí merece
la pena que se detalle adecuadamente (por lo menos hasta donde se pudo
observar), y de este modo pueda servir para comprender mejor esta interesante
y poco común acción de este pequeño colibrí.
Con
respecto a la posición corporal, se puede observar que la hembra
levanta su pico a unos 60 grados de la horizontal hacia el macho en vuelo
y sigue detenidamente cada uno de sus movimientos, como en estado de hipnosis.
Las plumas de su pecho se encuentran ligeramente erizadas. Por su lado,
el macho extiende su cabeza hacia atrás, su pico forma un ángulo
similar con la horizontal, y su pequeña cola es levantada unos
90 grados de la vertical con las plumas totalmente extendidas en forma
de abanico --Skutch (1973) dice como si fuese un bote en miniatura. El
macho en vuelo se encuentra separado de la hembra perchada por unos dos
o tres centímetros y a unos cuatro o cinco centímetros por
encima de ella (véase la portada).
La
danza en sí constó de tres movimientos fundamentales y luego
combinaciones específicas de ellos.
El
primero consiste en un balanceo cadencioso y tranquilo, con un movimiento
de alas superior al normal y en una trayectoria en forma de un ocho. El
colibrí se mueve tal y como lo hacen los abejones frente a las
flores. Aunque Skutch (1973) señala que al hacer esta acción
el colibrí produce un fuerte sonido de zumbido, tal vez por la
lejanía (unos cinco metros desde el sendero hasta el sitio en el
sotobosque) no se logró escuchar nada. La duración de este
primer tipo de vuelo fue de unos cuatro minutos.
El
segundo tipo de vuelo, lo realiza erizando todas sus plumas y girando
sobre sí mismo a alta velocidad, a semejanza de un trompo. Estos
extraordinarios giros los combina con el movimiento antes descrito. Primero
realizó un giro en el extremo izquierdo de la figura en forma de
ocho, luego volvió al movimiento primero y luego giró del
lado derecho. Tal proceso fue realizado unas cinco veces y su duración
completa fue de unos tres minutos.
Por
último, el tercer movimiento es un desplazamiento de un lado a
otro en forma horizontal y cubriendo una recta de aproximadamente medio
metro hacia ambos lados de la hembra. La velocidad es extremadamente alta,
tanto así que lo único que se logra percibir del macho es
la línea blanca dejada por la mancha de este color que tiene en
sus listas faciales, formando como un halo luminiscente. Al final de este
vuelo, retornó al movimiento inicial. No fue posible determinar
cuántas veces se movió de un extremo al otro.
El
ciclo total de la danza fue de unos ocho minutos y no se pudo determinar
si este ciclo es repetitivo o si incluye otros movimientos, pues al finalizar,
ambos colibríes salieron en vuelo rápido, uno detrás
del otro, adentrándose en el bosque.
Cabe
destacar que aunque el Dr. Skutch señala que el colibrí
perchado es una hembra, en sus estudios de P. superciliosus Stiles y Wolf
describen comportamientos y vuelos casi idénticos entre dos machos
de esa especie enfrentándose por el territorio dentro del lek.
Debido a que en estas especies no existe dimorfismo, es difícil
determinar a simple vista cuál sexo se está observando.
A
aquellos observadores de aves que hayan logrado observar este ritual les
agradecería comunicarlo a la dirección de internet:
eric@internetelfaro.com
a fin de lograr una visión más detallada de la danza de
cortejo del P. Longemareus.
Nota:
La bibliografía para todos los artítculos de esta edición
se encuentra en la página 19.
El
3 de octubre del 2000, se encontró un Guácharo (Steatornis
caripensiis) en la finca de Eddie Serrano (km 70, Cerro de la Muerte).
El ave estaba durmiendo sobre una rama a unos 3 o 4 metros sobre el suelo.
Este es el tercer registro en los últimos años de esta extraña
especie nocturna, en nuestro país.
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ANIDACIÓN
DE CHAETURA VAUXI EN CARTAGO
Daniel
Martínez
A
mediados de abril de 1999 escuché las vocalizaciones de una pareja
de venecios en la chimenea de mi casa y pensé que probablemente
eran los mismos que estuvieron anidando en 1998 en los mismos meses. Entonces,
inmediatamente observé que habían botado el nido del año
pasado para construir otro. Posteriormente, lo colecté y se lo
llevé a Julio Sánchez para que lo observara. En ese entonces
yo desconocía la especie de la que se trataba. Julio me dijo que
era posible que fuera de Vencejo Común (Chaetura vauxi Apodidae).
El
26 de abril, empezaron las observaciones de llegada y salida de los adultos
trayendo material para construir un nuevo nido. Observé que en
ciertas horas del día los dos individuos se encontraban ausentes
y otras veces solamente uno de ellos entraba a dejar material aunque ya
tenían unos pocos días de haber empezado la construcción.
El material, similar al del nido anterior, consistió de pequeñas
partes de ramas secas y muy delgadas, de un solo tipo. Las piezas fueron
unidas una a una con la saliva de estas aves y adheridas a la pared de
la chimenea. Los individuos se observaron durmiendo debajo, al lado y
arriba del nido antes de terminarlo. A partir del 30 de abril se observó
el nido terminado y la hembra sobre él.
Entonces,
observé que la hembra permanecía en el nido la mayor parte
del día y el macho solo entraba algunas, veces, probablemente a
dejarle alimento a ésta.
El
6 de mayo, observé los dos primeros huevos, estos de color blanco
y muy pequeños, pero probablemente la hembra los puso unos tres
días antes. Pensé que eran los únicos que pondrían,
pues según Stiles y Skutch (1989), esta especie llega a poner hasta
tres huevos. Pero el 14 de mayo, observé dos huevos más,
algo poco común en esta especie.
Aproximudamente
el 29 de mayo, nacieron dos individuos y a los pocos días un tercero
que para mí fue muy emocionante ya que era la primera vez que observaba
una anidación de una especie tan de cerca y tomaba datos de su
comportamiento.
Durante
unos días, los adultos entraban y salían en busca y entrega
de alimento para los pichones y se empezó a escuchar a estos vocalizar
muy fuerte pidiendo alimento.
A
los días, empecé a medir el tiempo de cada cuanto entraban
los adultos al nido a alimentar, y observé que en las tardes entraban
má seguido que en las mañanas --probablemente porque entre
más tarde era, había más abundancia de insectos y
tenían que volar distancias más cortas.
El
23 de junio, observé los tres pichones en el nido. Tenían
un plumaje bien formado de color gris y ese mismo día en la tarde
uno de ellos estuvo agarrado en la pared. A los dos días, los otros
dos salieron del nido e hicieron lo mismo que el primero. Los pichones
se observaron muy cerca de las entradas de la chimenea en algunas ocasiones,
y en otras muy abajo. El 28 de junio, se encontró el nido en el
suelo; y el 3 de julio, los juveniles estaban moviendo las alas y vocalizando
parecido a los adultos. Dos días después, salió el
primer juvenil de la chimenea y al día siguiente otro pero en la
noche observé solo cuatro individuos. Pensé que uno de los
juveniles se había muerto, luego me di cuenta que era uno de los
acutos que ya había abandonado la chimenea.
En
esos días se observaban los dos juveniles volando con un adulto
alrededor de la casa, y el 13 de julio, salió a volar el individuo
juvenil que faltaba.
Entre
el 24 y 25 de julio, todos abandonaron la chimenea.
Espero
que el próximo año los vencejos velva a anidar en mi casa
y así poder estudiarlos mejor, tomar mayor cantidad de datos y
entender mejor el comportamiento de esta especie para lograr su conservación
y entender su importancia en el ambiente.
Le
agradezco a Julio Sánchez y a César Sánchez por ayudarme
con la toma de datos y por la revisión de este artículo.
El
6 de noviembre del 2000, un individuo de Chondestes grammacus (Lark Sparrow)
fue visto y fotografiado un kilómetro al oeste de Abangaritos,
Guanacaste. Este constituye apenas el tercer registro de este bonito sabanero
en Costa Rica, donde se ha reportado por Jacó y Tortuguero.
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SELECCIÓN
DE HÁBITAT DE SULA LEUCOGASTER DURANTE LA ÉPOCA REPRODUCTIVA
Johel
Chaves Campos
El
Piquero Moreno (Sula leucogaster, Sulidae) es un ave marina que habita
en prácticamente todos los mares tropicales del mundo (Nelson 1978).
Para el caso de Costa Rica existen dos colonias, una en la Isla Cabo Blanco
en la costa Pacífica y otra en un islote cercano a la Isla Uvita
frente a las costas de Limón (Stiles and Skutch 1989).
Esta
especie anida en colonias pequeñas, generalmente en los bordes
de los acantilados (Dorward 1962a, b, Skutch 1976). Sin embargo, algunos
autores han propuesto que este comportamiento de anidar con más
frecuencia en este tipo de sitios es la consecuencia de la competencia
con aves de mayor tamaño por los sitios de anidación (Nelson
1978). En otras palabras, los Piqueros Morenos anidan en los bordes de
los precipicios porque otras especies más fuertes no les permiten
anidar en áreas planas.
Los
estudios sobre la preferencia de anidación de los Piqueros Morenos
han sido llevados a cabo en sitios en los que anidan varias especies de
aves marinas, por lo que no se ha podido demostrar si anidan en los bordes
de acantilados porque no tienen otra opción o porque realmente
prefieren esos lugares. Por suerte, la colonia que existe en la Isla Cabo
Blanco posee características privilegiadas para llevar cabo un
estudio de este tipo: únicamente anida S. leucogaster y además
posee un área plana, pendientes moderadas y precipicios pronunciados
Sacando provecho a este lugar, llevé a cabo una investigación
compartida para estudiar. la selección de sitios de anidación
de esta especie en una isla con variedad de pendientes, donde no hay competencia
con otras especies.
La
Isla Cabo Blanco forma parte de la Reserva Nacional Absoluta Cabo Blanco
y contiene la colonia más grande de S. leucogaster de Costa Rica
(Stiles and Skutch 1989). Tiene un área aproximada de 100,000 m2
y cerca del 70% de su área esta constituida por precipicios de
hasta 70 metros de altura. La parte más alta de la isla presenta
una pequeña parte plana de unos 4000 m2 la cual está rodeada
por pendientes moderadas (25-40°), que a su vez están rodeadas
por acantilados (>70'). Los piqueros construyen sus nidos en todo tipo
de terrenos (desde áreas planas hasta terreno quebrado en los acantilados).
Para evaluar el uso de lugares de anidación por los piqueros, dividimos
el terreno según su grado de pendiente en: Terreno de pendiente
baja (0-20°), pendiente mediana al borde del acantilado (25-40°),
y pendiente alta (>70°). Durante cinco visitas entre diciembre
de 1996 y julio de 1997, contamos la cantidad de nidos en parcelas ubicadas
en cada uno de los tres tipos de terreno. Encontramos nidos, huevos y
crías de diferentes tamaños en cada visita. Esto indica
que la temporada reproductiva se mantuvo durante los ocho meses (probablemente
todo el año). Hubo más nidos entre diciembre y febrero (estimamos
alrededor de 1000 en toda la isla). Durante todas las visitas encontrarnos
el mismo patrón: La mayoría de aves prefirió construir
sus nidos en las áreas planas, lejanas de los bordes de precipicios.
En segundo lugar, utilizaron las zonas de pendiente moderada en los bordes
de precipicios. Los sitios menos preferidos fueron los precipicios mismos.
De esta manera comprobamos que en ausencia de competencia esta especie
prefiere anidar en sitios planos, por lo que posiblemente en otros lugares
del mundo, donde comparten los sitios de anidación con otras especies
más grandes, los Piqueros Morenos son obligadas a anidar en bordes
de acantilados.
En
la Isla Cabo Blanco los piqueros son constantemente acosados por fragatas
(Fregata magnificens), los cuales son conocidos ladrones de alimento.
Observamos que los piqueros que anidaron en los bordes de acantilados
y en los precipicios eran más frecuentemente despojadas de los
peces que llevaban para sus crías, comparándolas, con aquellos
que anidaban en áreas planas. También observamos algunas
crías caer a los acantilados y morir. Estas dos razones explican
en parte la ventaja de anidar en sitios planos y de evitar los bordes
de los precipicios.
Estudios
sencillos pero valiosos como este demuestran lo mucho que se puede investigar
en un país como el nuestro, donde lo que sobran son los sitios
apropiados para investigar y el material humano para hacerlo, pero lo
que falta es que mucho de ese material humano llegue a convencerse de
que puede lograrlo.
(Este
artículo resume parte de otro artículo titulado "Habitat
selection of Brown Booby (Sula leucogaster) in the breeding season. Flat
areas preferred in absence of interspecific competition," elaborado
por Johel Chaves Campos y Juber Torres, el cual se encuentra actualmente
en revisión en la revista Wilson Boulletin.)
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AMPLIACIÓN
DE AMBITO
Julio
E. Sánchez
El
Pinzón Cafetalero (Melozone hiarcuatum, Emberizidae), otrora muy
común en el Valle Central hoy día es raro, debido a la eliminación
de cafetales o por el cambio de cafetal con sombra a uno mas abierto y
carente de otro tipo de vegetación, lo cual ha favorecido al parásito
de sus nidos, el Vaquero Ojirrojo (Molothrus aeneus, Icteridae).
La
distribución natural de Melozone hiarcuatum se extiende desde el
sur de México hasta el oeste de Honduras, luego, vuelve a aparecer
en la parte central de Costa Rica, donde se ha registrado desde San Ramón
hasta Turrialba.
Sin
embargo, el 28 de setiembre del 2000, observé un macho cantando
sobre una roca en un cafetal en San Marcos de Tarrazú (1400 msnm),
provincia de San José. El día siguiente, en el mismo sitio
escuché la pareja cantando en dúo. Se lograron grabaciones
de estas vocalizaciones.
Este
es el primer registro de esta especie en esta área. El 23 de noviembre
de 1999, Alvaro Segura observó y fotografió un individuo
de Paloma Aliblanca (Zenaida asiatica, Columbidae) que se posó
en un cable del barco R. V. Gulf Supplier a 40 Km de Pto. Limón
(10 22. 02 N., 83 00 72 O.) El día estaba nublado y con chubascos.
Es el primer registro cerca de la costa caribe costarricense.
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NUEVOS
DATOS SOBRE CANTO, FORREJEOS Y DIETA DE CUATRO ESPECIES DE AVES EN COSTA
RICA
Leonardo
Chaves
Gavilán
Tijerilla (Elanoides forficatus, Accipitridae):
El
19 de febrero de 1999, cerca de la represa del Lago Arenal (500 msnm),
en la provincia de Guanacaste, observé 15 individuos de Elanoides
forficatus conmiendo frutos de un árbol en una pequeña fila
en la montaña a unos 100 metros de la calle. La vegetación
del área pertenece al bosque lluvioso, con parches de bosques secundarios
jóvenes y viejos.
Las
aves volaban en círculos cerca de la copa del árbol, de
unos 25 metros de altura. Cogían con una pata ramillas con frutos,
algunas de ellas hasta con hojas. Al tener la ramita en la pata, siempre
en vuelo, se la llevaban hacia el pico, inclinaban la cabeza hacia abajo
y con rápidos picotazos comían los frutos. A veces los picaban
una o más veces, y luego los soltaban. Al parecer, lo que comían
era únicamente su arilo. (Julio Sánchez, com. pers.). En
una de estas ocasiones, un Elanoides soltó una de estas ramillas
con frutos y hojas, la cual cayó cerca de mí. La colecté
y la llevé al Museo Nacional. Allí se identificó
la muestra y resultó ser de un árbol de Yos, género
Sapium, familia Euphorbiacea. Este árbol no había sido descrito
anteriormente como parte de la dieta frugívora de Elanoides forficatus.
David
Snow (1980) reporta al genero Sapium en la lista de géneros importantes
para las aves frugívoras generalistas. De hecho, Sapium forma parte
del grupo de los cinco géneros, (junto con Ficus, Acnistus, Citharexylum
y Hampea) de árboles en Monteverde, Puntarenas (1350-1550 msnm),
que atraen más de 20 especies de aves (Wheelwright et. al. 1984).
En el caso del Yos, las aves son atraídas por el arilo --una especie
de tejido que cubre
muchas semillas de árboles tropicales, generalmente de colores
atractivos (rojo, blanco) o contrastantes con la cápsula de las
semillas. Skutch (1980) cita a 95 especies de aves que consumen semillas,
con arilo de diferentes grupos de plantas, como lianas, arbustos y árboles.
Wilms (1997), en un estudio sobre el papel de las aves frugívoras
en la restauración de los robledales de Talamanca (2300-3200 msnm),
menciona a Elanoides como una de las especies que consumen fruta pero
no cita de cuales especies de árboles. Aunque sí menciona
a Turdus plebejus, Tragon collaris, Aulacorhynchus prasinus y Pheucticus
prasinus y Pheucticus tibialis comiendo Sapium. julio Sánchez cita
las siguientes especies de aves comiendo el arilo del Yos a una elevación
de 2400 msnm en San Gerardo de Dota San José: Phyrrura hoffmanni
(son ávidas comedoras de los arios), Turdus plebejus, Turdus grayi,
Ptilogonys caudatus, Pheucticus tibiales, Chlorophonia callophris episcopus.
Ernesto Carman ha visto las siguientes especies comiendo del Yos en Finca
Cristina (1300 msnm), Birrisito de Cartago: Títyra semifasciata,
Melanerpes hoffmannii, Pículus rubiginosus, Tyrannus melancholicus,
Myiozetetes similis, Cyanocorax morio, Saltator coernulescens y Saltator
maximus.
También
he observado a un gru po de Elanoides forficatus comiendo frutos del Nance
(Byrsonima crasifolia, Malpighiaceae). Esta observación tuvo lugar
a principios de los años 90, al sur de Costa Rica en la Península
de Burica, en los jardines de Tiskita Lodge (20 msnm). Las aves forrajeaban
de la misma forma, cogiendo los frutos con una pata y llevándolos
luego a su pico, en vuelo. Comían un poco y luego botaban el fruto.
Durante varios años, Peter Aspinall los ha observado comiendo de
los mismos árboles de Nance --tal vez buscando un recurso predecible.
Pareciera que ellos llegan cuando los frutos maduran. Algunas veces cogen
frutos y los dejan caer, tal vez por no estar maduros. Aspinall informa
que en la tarde hay más actividad alrededor de los árboles.
De hecho, Luis Vargas, guía local del Lodge, observó unos
12 individuos a principios de setiembre del 2000, comiendo Nance del mismo
árbol del jardín.
Casi
nada se sabe de la dieta frugívora de estos rapaces en el Neotrópico,
y son escasos los datos en Costa Rica.
En
1978, por primera vez Buskirk y Lechner informan sobre Elanoides forfícatus
comiendo los frutos (semillas y arilos) de un árbol (Matayba oppositifolia,
Sapindacea) en Monteverde (1300 msnm). Los mismos autores, citando a Skutch
(1965), mencionan insectos, culebras, polluelos, lagartijas y anfibios
como parte de la dieta de Elanoides. También, citan otros rapaces
en el ámbito mundial que se sabe consumen fruta y que son casi
todos carroñeros: Milvus, Gypohierax; Polyboroides, Daptrius americanos,
y Milvago. Así como Cathartes y Coragyps, ahora del orden Ciconiformes.
Otro
aspecto de la historia natural de Elanoides forfícatus son los
posibles dormitorios que utilizan en Monteverde y otras zonas del país.
En agosto de 1994, observé, a las 17:00 horas, al filo del plateau
en La Finca Ecológica, unos 20 individuos posados en la copa de
un árbol situado en la parte empinada de la montaña. Y más
recientemente, en agosto del 2000, a las 17:30 horas en la misma zona,
observé unos 15 individuos perchados en un árbol de Tirrá
(Ulmus Mexicanus, Ulmaceae), de más de 30m de altura, también
situado al filo de la montaña. Este árbol tiene una visibilidad
de todo el cañón hacia abajo, haciendo muy fácil
las salidas aéreas, donde estas aves planean.
No
encontré mayor información respecto a dormideros, aunque
Julio Sánchez informa de un posible dormidero en Providencia de
Dota, San ]osé, donde los campesinos dicen que son tantas las aves
que llegan que "secan" los árboles. Steven Hilty (1986),
menciona el uso de perchas altas para dormir en Colombia, pero no da más
detalles. Ridgely y otros autores, hablan de la sociabilidad de la especie
cuando forrajea y vuela al filo de las montañas.
Tangara
Escarlata (Piranga olivacea, Tharaupidae):
A
principios de los noventas, a finales de marzo, en la época seca,
observé y escuché muy bien por unos tres minutos a un macho
Piranga olivacea cantando en Tiskita Lodge (sitio mencionado anteriormente).
Estaba perchado al borde de un bosque secundario viejo, a unos seis metros
del suelo. No pude obtener grabaciones del ave. Aún así
no encontré registros anteriores de machos de esta especie de Piranga
que emitieran sus cantos en el Neotrópico. Piranga olivacea es
un ave migratorio de paso y solo se habla de las llamadas que raramente
se escuchan durante los meses de migración pico --finales de setiembre
hasta principios de noviembre, y luego, finales de marzo hasta principios
de mayo (Stiles and Skutch 1989). Rappole (1995) cita que muchas especies
migratorias incluyen vocalizaciones, sobre todo llamadas (call notes),
como parte de sus despliegues territoriales en el Neotrópico.
El
canto que escuché era muy melodioso y bastante fuerte, como el
de algunas especies del genero Turdus, escuchándose bien a lo lejos.
Concuerda con las descripciones del canto en su rango reproductivo, del
sur de Canadá hasta el sureste de los Estados Unidos (Field Guide
to North American Birds, 1992).
Las
otras tangaras migratorias del genero Piranga, P. rubra y P. Rubra ludoviciana
sí se sabe que cantan en Costa Rica. Skutch (1989) describe el
canto de Piranga rubra como agradable y musical en sus despliegues territoriales
al llegar al país, especialmente a mediados de setiembre. Piranga
ludoviciana canta ocasionalmente en los meses de marzo y abril, también
se compara el canto con el de un turdido.
Recientemente,
Ernesto Carman (1999) reportó por primera vez cantando en Costa
Rica la reinita migratoria Dendroica magnolia, en Birrisito de Cartago.
Más observaciones en el campo de nuestras especies migratorias
(de paso o las que se quedan por casi seis meses cada año) son
muy necesarias para conocer y estudiar sus cantos a fondo.
Reinita
Galana (Dendroica discolor, Parulidae):
El
25 de enero de 1999, en el Hotel Cloud Forest Lodge (1400 msnm), en Monteverde,
Puntarenas, a las 16:40 horas, se observó un macho adulto de Dendroica
discolor forrajeando en un comedero para mamíferos y aves situado
al pie de un arbolito de María (Melastomatacea) donde se depositan
todos los sobros de las comidas del restaurante. El ave se acercaba al
comedero, primero perchándose en las ramillas de María,
luego cautelosamente descendía hasta el borde del comedero, cuando
no habían mamíferos u otras aves. Se observaron los siguientes
tipos de forrajeos y diferentes usos de substratos.
Primero,
se te vio picar varias veces las tablas del comedero, luego, picó
una tortilla, comió varios granos de arroz, cogió uno y
se le cayó, luego otro y se lo llevó volando en el pico.
Otro
intento de forrajeo fuera del comedero ocurrió en un arbolito de
Guayabo (Psidium gugayaba, Myrtaceae). Se le observó muy activo
revisando las hojas sin hacer ningún ataque. Nuevamente, a las
17:00 horas se vio perchado en un arbolito de Tubú (Montanoa guatemalensis,
Asteraceae). En la copa del Tubú había una nube de insectos.
El ave, perchada en la rama más alta, hizo varias salidas áreas
o halconeos ("sally-strikes," per Remsen et. al. 1990). Atrapaba
insectos en el aire y regresaba a la misma percha. Estas salidas fueron
hechas diagonalmente hacia arriba, a un metro aproximadamente de la percha.
Al día siguiente, a las 18:30 horas, se vio Dendroica discolor
en el comedero siendo perseguido por un Zonotrichia capensis por unos
20 metros. Luego regresó y se vio picando otro substrato, esta
vez el suelo con zacate.
Recientemente,
el 25 de setiembre del 2000, Ernesto Carman vio un macho Dendroica discolor
en Finca Cristina, Birrisito de Cartago. El ave forrajeaba en la corteza
de las ramillas delgadas terminales de un árbol de Eucalipto. Buscaba
en sus lados, inclinándose hacia abajo. Luego revisaba la parte
superior de las hojas. Un tercer intento de forrajeo fue en las flores
del Eucalipto, tal vez buscando insectos o néctar, aunque la cantidad
de flores no permitió ver que comía. Pareciera que esta
especie es flexible en cuanto a los substratos donde forrajea: suelo,
hojas aire.
Stiles
y Skutch (1989) describen los hábitos de la Reinita Galana como
poco conocidos en Costa Rica, prefiriendo charrales viejos y potreros
arbolados. En los substratos donde forraje sólo mencionan las hojas
y ocasionalmente el suelo. Gary Diller observó un individuo el
28 de diciembre de 1999, también en Monteverde, Santa Elena, forrajeando
en las hojas de un arbolito de María. Parece ser que en Monteverde
esta especie se ve todos los años, pero aún así es
muy escasa (Koki Porras, com. pers.).
Esmeralda
de Coronilla Cobriza (Elvira cupreiceps, Trochilidae):
El
25 de junio del 2000, en Virgen del Socorro (800 msnm), situado en la
vertiente del Caribe, provincia de Alajuela, a las 6.15 horas, observé
un macho Elvira cupreiceps visitando los frutos de un árbol de
Moco (Saurania sp., Actinidiaceae). Casi siempre que vemos un colibrí
en el campo, es visitando una flor en busca de su néctar. Se sabe
que todos los colibríes también gustan de insectos como
parte de su dieta. Los frutos también son otra fuente poco conocida
de líquidos azucarados para estas pequeñas aves. Las observaciones
son escasas. Hasta donde pude revisar la literatura científica,
solo el ornitólogo alemán-brasileño Helmut Sick (1993)
menciona que los colibríes ocasionalmente visitan frutos maduros
(ej. los higuerones, Ficus sp.), como fuente de azúcar. Sick también
cita otras fuentes todavía más inusuales. Por ejemplo, la
sabia que fluye de ramas cortadas de algunos árboles (no dice cuales),
agujeros hechos en troncos de árboles por carpinteros como Spyrapicus
villosus y Melanerpes formicivorus, y secreciones azucaradas de larvas
de pulgones que caen en las ramas.
En
la Virgen del Socorro, observé el macho Elvira manteniéndose
en vuelo cernido, introduciendo su corto pico casi por completo en la
parte terminal del fruto, de abajo hacia arriba, el cual todavía
se mantenía cerrado. Luego se perchaba cerca del árbol de
Moco. Lo hizo de esta manera repetidas veces en el mismo fruto. Pero en
una ocasión, se perchó en una hoja, inclinó la cabeza
hacia abajo y desde allí introdujo el pico en el fruto, también
de abajo hacia arriba. Cuatro horas más tarde, a las 10:30 horas,
en la orilla de un río, vi dos hembras de Elvira visitando los
frutos de otro Moco. Estas se perchaban en el mismo árbol, luego
volaban hacia los frutos. Allí se mantenían por varios segundos
en vuelo cernido con el pico introducido casi por completo en el fruto.
Estas dos aves aún se quedaron cerca del Moco cuando me fui del
lugar 20 minutos después --evidentemente utilizando un recurso
que daba comida para largo rato.
Los
frutos de estos Mocos son un tipo de cápsula suave, color verdoso,
pubescente, de dos centímetros de diámetro. Adentro hay
una "baba" con pequeñas semillas verdes. El fruto eventualmente
se abre en cinco valvas (Haber et. al. 1996). Los niños y algunos
adultos les gusta comerlos (Ernesto Carman, com. pers.).
En
Costa Rica no encontré reportes de forrajeo en frutos por parte
de colibríes. Con respecto a otros substratos utilizados, Hernán
Araya hizo dos observaciones muy interesantes. El 21 de marzo de 1998,
en La Guaria de Sarapiquí (60 msnm), provincia de Heredia, Hernán
vio un Heliotrix barroti cuando probaba sabia del nudo de un árbol
a 13 metros del suelo en un bosque secundario. Luego, voló y alimentó
su volantón con la sabia. En la segunda observación, fueron
dos especies de colibríes no identificados que visitaban un panal
de avispas pegado debajo de una rama horizontal en un árbol de
Genízaro (Pithecellobium saman, Leguminosae) a 20 metros del suelo,
camino a Tárcoles (10 msnm), provincia de Puntarenas. Las aves
introducían sus picos por un huequito del nido, manteniéndose
en vuelo cernido. ¿Qué estarían comiendo allí?
No se sabe, son necesarios más estudios.
Un
agradecimiento especial a Julio Sánchez por compartir su amplia
experiencia en Costa Rica y por brindarme apoyo. También gracias
a Hernán Araya y Ernesto Carman por sus excelentes observaciones
en el campo --invaluables para un mejor conocimiento de nuestra avifauna.
Asimismo, gracias a Gary Diller y Koki Porras por brindarme datos de Dendroica
discolor en Monteverde. Peter Aspinall y Luis Vargas compartieron amablemente
sus datos de Elanoides en Tiskita Lodge.
Leonardo
Chaves - E-mail: leoaves@yahoo.com
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OBSERVACIONES
DEL DESPLIEGUE DE
TITYRA SEMIFASCIATA
Ernesto
M. Carman
Siempre
me ha llamado la atención un ave en particular, la Tityra semisfsciata
(Tityridae) o Pájaro Chancho. Su canto peculiar (poco melodioso
y más bien un sonido nasal similar al sonido de un chancho y de
ahí su nombre común) junto con su comportamiento son sólo
algunas de las características interesantes de esta especie. Aunque
sea un ave común y tenga una distribución bastante amplia,
muchos aspectos de su historia natural son todavía desconocidos.
El
macho adulto de Tityra semisfsciata tiene un plumaje mayormente blanco,
con las alas y parte de su cabeza negra. Esto los hace muy visibles y
conspicuos en el follaje del bosque. ¿Por qué quieren ser
tan visibles cuando la gran mayoría de las aves tienen un plumaje
críptico que les permite camuflarse entre las hojas de los árboles?
Lo más probable es que esto les sirve para llamar la atención
de las hembras durante el cortejo (Skutch 1969), y este es precisamente
un aspecto de Tityra semisfsciata del cuál no se sabe nada.
El
2 de abril del 2000, mientras observaba aves con Daniel Martínez
en Peñas Blancas de Cachí, Cartago, observé el cortejo
de Tityra semisfsciata. Vi cinco individuos perchados a ocho metros del
suelo en un árbol seco y pensé que eran una familia, pero
cuando los observé más detalladamente noté que todos
tenían plumaje adulto. Tityra semisfsciata, a diferencia de otros
paserinos que adquieren su plumaje adulto en su primer año, requiere
de al menos dos años para adquirir su plumaje adulto (obs. pers.).
El
grupo consistía en dos hembras y tres machos, los cuales efectuaban
un "baile". Durante el baile los tres machos saltaban de rama
en rama
En
Costa Rica solo hay cuatro especies de aves paserinas con plumaje predominantemente
blanco: Tityra semisfsciata, T. inquisitor (Tityridae), Carpodectes antoniae,
y C. nitidus (Cotingidae). Con las observaciones anteriores y otras hechas
por J. Sánchez de Carpodectes nitidus se demuestra que el plumaje
blanco puede tener una función importante durante el cortejo de
dos de las cuatro especies mencionadas. Esto puede ayudar a resolver la
pregunta de muchos científicos de por qué existen aves con
plumaje atractivo que los expone a los depredadores en vez de protegerlos.
Tityra
semisfsciata es una especie controversial entre los paserinos por su anatomía,
sus vocalizaciones, y sus comportamientos. Por ejemplo, a diferencia de
otros paserinos las tityras no defienden un territorio. Este es sólo
un ejemplo de una especie que requiere de estudio para comprender su comportamiento
e historia natural y así proponer pautas para su conservación.
El
20 de setiembre de 1999, se vio un macho adulto de Espiguero Collarejo
(Sporophila torqueola) vocalizando en un área de pasto en Bribrí.
El 22 de octubre del 2000, hubo otro ave en Hone Creek, ambas localidades
de Talamanca, Limón. Son los primeros registros en el caribe. alrededor
de una de las hembras uno detrás del otro, formando un círculo
y siempre con sus picos apuntando hacia ella y manteniéndose siempre
a menos de 35 centímetros de la hembra.
Mientras
bailaban, los machos emitían su canto que es muy parecido al croar
de una rana y erizaban las plumas de la corona, la espalda, y el pecho
y mantenían sus alas un poco caídas, mostrando las plumas
negras. La hembra, que se encontraba en medio de los machos, mantenía
su pico abierto durante el baile, pero no pude distinguir si estaba vocalizando
o no. El baile duró aproximadamente 25 segundos.
Después
de cada baile, la hembra voló súbitamente a otro árbol
seco a aproximadamente 25 metros, seguida por los tres machos. Permanecían
perchados ahí unos segundos y luego volvían al primer árbol.
Después de uno o dos minutos, reiniciaban el baile. La hembra que
no participaba del baile parecía no prestarle ninguna atención
a los demás. En el tiempo comprendido entre las 13:35 hasta las
13:46, las tityras efectuaron el baile tres veces y posteriormente volaron
al bosque. El día estaba completamente soleado.
El
9 de abril, una semana después, volví al mismo sitio a las
16:50 y observé una hembra y tres machos. Efectuaron el baile una
sola vez antes de volar al bosque. El día estaba muy oscuro y caía
una garruba fuerte. No había ninguna otra especie presente mientras
hice las observaciones.
El
árbol seco está en una pequeña arboleda a la orilla
del Río Tambor a 1200 metros sobre el nivel del mar. Los árboles
predominantes son Guayabo (Psidium guajava) y Burío (Heliocarpus
sp.), pero el árbol seco sobresale y es el más expuesto
--lo que sugiere que las tityras buscan un árbol expuesto para
ser más visibles. E1 bosque primario se encuentra a 700 metros.
H.
Sick (1993) hizo algunas observaciones de Tityra semisfsciata en Brasil
que posiblemente sean de cortejo. En una de ellas describe al macho produciendo
un silbido con sus alas mientras ejecutaba un vuelo corto y este sonido
se hacía más fuerte justo antes de que se perchara. Cuando
hay una hembra presente, el macho corre de un lado al otro sobre una percha
horizontal, con el cuerpo agachado y las alas un poco caídas. E1
macho vocaliza mientras ejecuta este baile. También ha observado
cuatro individuos "bailando" cerca de un nido de Tityra. La
literatura y observaciones actuales de Tityra semisfsciata muestran que
pueden ser observaciones muy fraccionadas del mismo evento.
Aunque
estas observaciones sugieren que Tityra semisfsciata tiene un cortejo
bastante avanzado, Alexander Skutch sugiere una teoría distinta.
Él cree que es posible que una hembra escoja al macho que tenga
el mejor territorio, que tenga buenas fuentes alimenticias y buenos sitios
de anidación.
Hay
varios elementos que pueden influir en que las tityras forman grupos de
tres o más individuos. Es común ver grupos de ellos cuando
hay una buena fuente de alimento, como en un árbol de higuito con
frutas maduras (J. Sánchez, com. pers.). Las tityras a veces forman
pequeños grupos alrededor de sus nidos (K. Naoki com. pers.), pero
no se sabe el porque de estos grupos. Cuando hice las observaciones en
Cachí no había ninguna fuente de alimento ni tampoco ningún
nido cerca que yo pudiera ver.
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DISTRIBUCIÓN DEL TROGÓN VIENTRIANARANJADO
Ernesto
M. Carman
El
Trogón Vientrianaranjado (Trogon aurantiiventris, Trogonidae) es
un ave del cuál se conoce muy poco sobre su distribución
en Costa Rica. Es más común en las elevaciones medias y
altas (750-1800 rnsnm) de las cordilleras de Tilarán y Guanacaste
(Stiles and Skutch 1989). Es posible confundir esta especie con el Trogón
Collarejo (Trogon collaris), pues el canto y comportamiento son muy parecidos
y hay lugares en donde comparten el mismo hábitat. Por esta razón,
se consideran al Trogón Vientrianaranjado y al Trogón Collarejo
como especies sinpátricas.
En
el resto del país se han reportado muy pocos avistamientos del
Trogón Vientrianaranjado. Un individuo fue observado en Las Alturas
de Cotón (1400 msnm), provincia de Puntarenas (J.E. Sánchez,
com. pers.). Otro individuo de esta especie fue visto el 13 de setiembre
de 1998 en El Tirol (1700 msnm), en las faldas del Volcán Barva,
provincia de Heredia (H. Araya, com. pers.). Forrajeaba en unos árboles
de ciprés. El 6 de mayo del 2000, vi un Trogón Vientrianaranjado
en Peñas Blancas de Cachí (1350 msnm), provincia de Cartago.
Lo observé durante cuatro minutos y pude ver claramente que el
vientre era anaranjado. Se encontraba a la orilla de un potrero en un
bosque de crecimiento secundario viejo sobre una pequeña quebrada.
Estas
observaciones nos hacen ver claramente que la distribución de Trogon
aurantiiventris no está restringida a las cordilleras de Tilarán
y Guanacaste, sino que se encuentra en las cuatro cordilleras del país.
Es
necesario hacer un estudio más detallado de esta especie, haciendo
una comparación de ADN con el Trogón Collarejo. También
es importante conocer detalladamente la distribución del Trogón
Vientrianaranjado, por lo cuál las observaciones que usted haga
son importantes.
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EN
ALAS DE ANTAÑO
Los primeros investigadores de nuestra avifauna:
Alexander
Von Frantzius
Francisco
Durán
Estaba
por caer la noche, se escuchó la melodía de un jilguero
--un cantor por excelencia--mientras dos hombres cabalgaban hacia el cráter
del Poás en el año 1860. Uno de ellos era un médico
y naturalista alemán, hombre de gran talento y espíritu
de observación: Alexander Von Frantzius. Si se habla sobre los
primeros sabios y naturalistas, que más aportaron al conocimiento
científico en Costa Rica, el nombre de Von Frantzius es necesariamente
el de una figura notable en la segunda mitad del siglo XIX.
Alexander
Von Frantzius nació en Danzing, Alemania el 10 de junio de 1821.
En 1842, ingresó a la Universidad de Heidelberg. En 1845, se trasladó
a Halle, y habría de obtener su doctorado en Berlín en 1846.
El viaje de Von Frantzius a Costa Rica estuvo motivado, en parte, por
buscar un clima más favorable debido a una enfermedad pulmonar
que padecía. De ese modo, ingresando por la vía del Sarapiquí,
llegó al país en 1854. Se estableció como médico
en Alajuela, dedicando parte de su tiempo a estudios científicos.
Su casa era como un museo. Después, se trasladó a San José,
donde abrió una botica. permaneció 15 años en Costa
Rica y en 1869 partió hacia Washington junto con José C.
Zeledón, un naturalista costarricense que luego habría de
tener gran trascendencia en la ornitología nacional. Posteriormente
el Dr. Von Frantzius regresó a Alemania donde se desempeñó
en la secretaría de la Asociación Antropológica Alemana
hasta 1847. Murió en 1877, víctima de la enfermedad pulmonar
que venía sufriendo.
Sus
aportes a Costa Rica son principalmente trabajos en Zoología y
Geografía, como un estudio sobre nuestros volcanes publicado en
1861. Fueron publicados originalmente en alemán. Posteriormente
serían traducidos a nuestra lengua. En la Zoología destaca
"Los mamíferos de Costa Rica, contribución para el
conocimiento de la distribución geográfica de los mamíferos
de América" publicado en 1869; y para la ornitología
del país es importante su "Distribución geográfica
de las aves costarriqueñas" también de 1869, el cual
es valioso por la cantidad de notas que aporta sobre la avifauna costarricense.
Von
Frantzius remitió a Alemania las primeras, colecciones ornitológicas,
las cuáles fueron estudiadas por el Dr. Cabanis, donde describió
varias especies nuevas. También envió algunas otras pieles
al Instituto Smithsoniano de Washington, las cuáles servirían
de base para la publicación del catálogo de aves de Costa
Rica de G. N. Lawrence (1868). Varias aves y mamíferos llevan el
nombre de Von Frantzius, entre ellos una especie de tucán, el cusingo
Pteroglossus frantzii y un pariente del yigüirro, Catharus frantzii.
Sus estudios y publicaciones constituyen sin duda sólida base para
nuestros conocimientos geográficos y zoológicos.
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¿HALCÓN CUELLIBLANCO O HALCÓN PECHIRRUFO?
Julio
E. Sánchez
Las
ramas secas y expuestas en las copas de los árboles gigantes al
borde de bosques, e incluso en potreros arbolados, son las perchas favoritas
del pequeño Halcón Cuelliblanco (Falco rufigularis, Falconidae),
desde donde otea en busca de sus presas. Aunque más abundante en
las tierras bajas, ocasionalmente se le observa a elevaciones superiores
a los 2500 msnm. El Halcón Pechirrufo (Falco rufigularis) es de
esperar en las tierras bajas de la vertiente Caribe, aunque no hay registros
documentados en los últimos años para nuestro país.
Este halcón es uno de los más desconocidos y tal vez el
que tiene la distribución más discontinua en el mundo (Baker,
et. al.).
Estas
dos especies tienen un patrón de coloración similar, aunque
al observar la ilustración de la Guía de Aves de Costa Rica
(Stiles and Skutch, 1989) son evidentes las diferencias de tamaño
y la coloración café rojiza de F. deiroleucus. Sin embargo,
la identificación correcta de estas especies en el campo es complicada.
Estimar el tamaño de un ave cuando está a lo lejos o en
días nublados es difícil y nuestra tendencia es sobreestimar
su tamaño.
La
naturaleza nos agrega otro grado de dificultad: La mayoría de los
individuos de F. rufigularis observados en Costa Rica tienen una franja
rojiza que rodea las partes blancas del cuello y pecho, más aún
algunos presentan una ancha faja café rojiza en el pecho similar
a F. deiroleucus. En la gira realizada por la AOCR, observarnos una pareja
de F. rufigularis cerca de la represa de Cachí la cual lleva más
de un año de haberse establecido ahí; y que en última
instancia motivó que escribiéramos esta nota, pues la hembra
tiene el pecho café rojizo.
Ante
esta dificultad para identificar estas especies, es importante observar
el tamaño de patas y dedos, que son extremadamente grandes en el
Halcón Pechirrufo, y estimar el tamaño de las aves, comparándolas
con otras especies conocidas y observadas en las cercanías.
También
subraya la importancia de no dejarse llevar en la identificación
sólo por las láminas, sino hay que fijarse en las descripciones
del texto, más cuando se trata de especies parecidas.
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PRIMER
REGISTRO DE PLATYRINCHUS CANCROMINUS EN MONTEVERDE, CORDILLERA DE TILARÁN
Leonardo
Chaves
El
mosquero Piquichato Norteño (Platyrinhus cancrominus, Tyranidae),
tiene una distribución relativamente pequeña, encontrándose
desde México a Costa Rica (Stiles and Skutch 1989). Tal vez por
ser una especie poco común en Costa Rica, tenemos la creencia que
su hábitat es únicamente el bosque seco, pero más
bien es una especie que abarca otros hábitats. Parker et. al. (1996)
lo reportan para el Bosque Tropical Siempreverde de Bajura Bosque Tropical
Deciduo y el Bosque de Galería. También vive en Bosque Húmedo
Siempreverde de Bajura y Bosque Semideciduo en México (Howell y
Webb 1995). Para Costa Rica, Paul Slud (1964) lo reporta únicamente
en el Pacífico, desde el Bosque Seco de Guanacaste continuando
al sur hasta Parrita. Su distribución asciende hasta unos 1300
msnm en las faldas cercanas de los volcanes de Guanacaste en el Bosque
Subtropical Húmedo y raramente en el Bosque Subtropical Muy Húmedo,
donde se topa con su congénere Platyrinchus mystaceus, de tierras
más altas y húmedas. También está presente
en Los Chiles, al sur del lago de Nicaragua. En el Bosque Seco, generalmente
prefiere los bosquecitos de galería (J. Sánchez, com. pers.).
El
6 de setiembre del 2000, en la Finca Ecológica (1350 msnm), Cerro
Plano de Santa Elena, provincia de Puntarenas, a las 05:20 horas, grabé
la vocalización de un mosquerito muy pequeño que no pude
identificar en el lugar. Estaba moviéndose a unos cinco metros
del suelo en un bosque secundario joven muy tupido, al borde de un bosque
más viejo. El hábitat utilizado por el ave pertenece al
Bosque Premontano Muy Húmedo (Victorino Molina, com. pers.). Más
tarde, Julio Sánchez revisó el canto y dijo que era de un
Platyrinchus sp. Este no calzaba con los cantos de Platyrinchus coronatus,
ni P. mystaceus, así que lo comparé con una grabación
de P. cancrominus en México y resultó ser muy parecida o
igual, especialmente la llamada. La grabación que obtuve fue el
canto del amanecer de P. cancrominus. Este fenómeno de cantar al
amanecer por un período de 15 a 30 minutos cuando todavía
está oscuro --a veces muy distinto a lo que se canta durante el
resto del día-- es casi exclusivo de la familia Tyranidae, al menos
entre los suboscines (Traylor 1982). También se da en ciertos parúlidos
en Norte América (Don Kroodsma, com. pers.). Helmut Sick (1993)
dice lo siguiente del canto del amanecer en mosqueros: "Estos cantos
usualmente comprenden los mismos elementos que los cantados durante el
día, pero la combinación de frases y la intensidad con que
el ave canta (casi siempre una frase seguida por otra con o sin pausa)
podría oscurecer su identidad." Howell y Webb (1995) describen
el canto del amanecer de P. cancrominus en México de la siguiente
forma: " ... un excitado nasal, rápido y prolongado trino,
alternado con agudas llmadas nasales. Ki-di-di-di- rril ki-di-di-drri-l-l
sy-iik, etc.". En Costa Rica, Stiles y Skutch (1989) sólo
describen la llamada como un: "Kiku o kikiku," pero no su canto.
El canto del amanecer en la Finca Ecológica se podría transcribir
así: "Ki ki ku - ki ki ku - prriiu - ki ku - ki - ki - ki
prriiiiiii- ki ... pausa .. ki priiiiii- ki rrriuu - ki- rrriiiu ki- rrriiii
ki etc." Se nota un canto nasal agudo alternado con las llamadas,
ki y ki ki ku.
Este
sería el primer registro de Platyrinchus cancrominus para Monteverde
en la Cordillera de Tilarán. No aparece mencionado en la lista
de aves de Monteverde, solamente P. coronatus el cual es raro en la zona
5, y P. mystaceus que sí es común en las zonas 2 a 6 (ver
M. P. L Fodgen. Lista de Aves de Monteverde en Nadkarni and Wheelwright
2000, para descripciones de las zonas). La Finca Ecológica sería
una zona de encuentro para las dos especies P. cancrominus y P. mystaceus,
como ocurre en la Cordillera de Guanacaste.
Pound
et al. (1999) comprobaron que también las aves responden a cambios
cismáticos. Varias especies de aves del bosque premontino están
"subiendo" hacia el bosque montano, y no sólo subiendo,
sino también algunas especies se están estableciendo y anidando.
¿Sería Platyrinchus cancrominus un ejemplo más? Elvin
Rodríguez, guía local de la Finca Ecológica, menciona
otras especies típicas de bosques más secos que se ven,
algunas regularmente, en la propiedad: Calocitta formosa, Heliomaster
constantii, y Morococcyss erythropygius. En julio de 1999, J. Sánchez
también encontró vanos individuos de M. erythropygius en
la zona de los Llanos, Monteverde.
El
grabar el canto de las aves es un método rápido y efectivo
para detectar especies nuevas en zonas que no disponen de estudios con
muestreos de redes, colecta de especímenes u otro tipo de técnica,
a la vez es una excelente evidencia. Aún en sitios con más
de diez años de observaciones y más de 50,000 capturas con
redes de niebla, el canto sigue siendo un instrumento indispensable para
añadir más especies a la lista de estas localidades (Cohn
Haft et. al. 1997).
Agradezco
a Elvin Rodríguez y a Don Jorge por permitirme el acceso a la Finca
en horas tempranas, y por su gran amabilidad. Ernesto Carman por sus comentarios
y ayuda. Alex Villegas y Victorino Molina por compartir sus datos de Monteverde.
Julio Sánchez por su apoyo y por compartir su vasta experiencia
en cantos de aves. Y finalmente, a Don Kroodsma por evacuarme tantas inquietudes
con respecto al canto de las aves.
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