Volumen
1, Número 1- Julio 1997
Aunque
no es el mismo formato, esta es una reproducción del contenido del
boletín original.
EDITORIAL
A
mediados del siglo pasado un grupo visionario de estudiosos nacionales
y extranjeros se aventuró en nuestras inexploradas montañas
y llanuras para desentrañar los secretos de la naturaleza iniciando
de esta manera el conocimiento de la avifauna costarricense. A esta época
le siguió un oscuro y prolongado período donde la ausencia
de ornitólogos nacionales fue su característica.
Las
sólidas bases establecidas por el Dr. Alexander Skutch sobre el
conocimiento de la avifauna neotropical, la sobresaliente labor académica
y de investigación realizada por el Dr. F. G. Stiles y la síntesis
lograda por Stiles y Skutch en la Guía de las Aves de Costa Rica
han sido el germen impulsor de un nuevo grupo de ornitólogos
costarricenses. Como inquietud de este grupo de ornitólogos, se
celebró en 1993, el Primer Congreso Ornitológico de Costa
Rica, durante el cuál se estableció la Asociación
Ornitológica de Costa Rica Esta asociación de carácter
académico y cultural ha surgido con el propósito de promover
y contribuir al estudio, investigación y conservación de
las aves silvestres y sus habitats. Nuestra Asociación ha nacido
en un momento caracterizado por la ambivalencia estatal, donde se muestra
al mundo conservacionista los logros alcanzados en este campo y a la vez
se permite la destrucción de nuestros bosques, ríos, la
erosión de los suelos, el comercio ilegal de la vida silvestre
y la contaminación ambiental.
Conscientes
de la importancia de la amistad y el intercambio de conocimiento científicos
para un mejor entendimiento de las aves y su conservación, la A.O.C.R..
propicia como anfitriona el encuentro entre nuestras hermanas: American
Birding Asociation y Asociation of Field Ornithologist.
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NUESTRO
LOGOTIPO, UNA DEDICACIÓN A JOSÉ CASTULO ZELEDÓN
Julio
E. Sánchez
José
Cástulo Zeledón nació en San José el 24 de
Marzo de 1846. A los 16 años se vio obligado a interrumpir sus
estudios para iniciarse en el trabajo diario el cual supo combinar sabiamente
con la observación y estudio de la naturaleza en sus frecuentes
giras de campo. Afortunadamente hizo amistad con el eminente naturalista
Dr. Alejandro von Frantzius que se convirtió en su guía,
maestro y compañero en las expediciones de recolección de
especimenes científicos.
A
la edad de 22 años, José Cástulo partió hacia
Whashington con el propósito de continuar sus estudios en el Instituto
Smithsoniano, donde permaneció durante 4 años. Regresó
a Costa Ricacon el propósito de participar como zoólogo
en las expediciones científicas de Talamanca, inexploradas hasta
entonces, junto con el Dr. W. Gabb. El resto de su vida lo dedicó
a la ciencia explorando
el país por cuenta propia, contribuyendo grandemente al conocimiento
de nuestra avifauna.
Durante
la primera exposición celebrada, en Costa Rica fue presentada su
colección de aves compuesta por 1500 ejemplares, en la cual estaban
representadas casi todas las especies conocidas en el país, que
llegaban a unas 700, las cuales al fundarse el Museo Nacional pasaron
a formar parte de esta institución. Además, dentro de sus
aportes científicos está el haber publicado el primer Catálogo
de las aves de Costa Rica (Proceedingsof the U.S. National Museum).
Zeledón
fue admirado y respetado por su modestia y conocimiento, así el
célebre, ornitólogo Robert Ridgway escribió "El
entusiasmo y la energía de Zeledón en el campo eran notables,
como tuve la oportunidad de observarlo en muchas excursiones que hicimos
juntos y nunca conocí mejor ornitólogo de campo ni otro
más experto en los trabajos del bosque y demás requisitos
de esta vocación". El Prof. Henry Rice dijo "Don José
C. Zeledón fue uno de esos espíritus escogidos de los cuales
la América Latina ha dado más de lo que le toca a la civilización".
Su nombre ha sido perpetuado en varias especies, subespecies y un género.
La
Asociación Ornitológica de Costa Rica en reconocimiento
a la labor científica del ilustre pionero de la ornitología
costarricense ha designado a la especie Zeledonia coronata, su logotipo,
como una muestra de admiración al ilustre José Cástulo
Zeledón.
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NOVEDADES
ORNITOLÓGICAS
Dendrocygna
viduata
Pijije Cariblanco
Costa
Rica representa el límite norte de su ámbito de distribución.
Esta especie era rara en las lagunas de las cuenca de los Ríos
Tempisque y Bebedero, no ha sido observada en los últimos 5 años.
Jabiru
mycteria
Jabirú
Posiblemente
debido a la destrucción de su hábitat y árboles donde
anida y un cielo de años de largas sequías en la región
noroeste, de Costa Rica, su población disminuyó considerablemente
a unas 8-10 parejas reproductoras. En los últimos 3 años,
(ciclo lluvioso) su población ha aumentado. Así en marzo
este año se observó un grupo de 52 individuos en la Laguna
Mata Redonda.
Steatornis
caripensis
Guácharo
Conocido
en Costa Rica, por mucho tiempo, únicamente por haber sido encontrada
un ala. En los últimos 4 años se han registrado 4 individuos
en diversas localidades: Rara Avis, Acosta, Monte Verde, Volcán
Turrialba y recientemente en las cercanías del Cerro de la Muerte.
Vanellus
chilensis
Registrada
desde Argentina hasta Panamá, se le ha observado al norte del país
en las márgenes del Río San Juan.
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TÓPICOS ESPECIALES
ENDEMISMO
DE LA AVIFAUNA COSTARRICENSE
Gilbert
Barrantes
El
endemismo en aves ha sido frecuentemente definido como aquellas especies
que se encuentran exclusivamente dentro de los límites territoriales
de cada país. Sin embargo, endemismo debe ser analizado en referencia
a unidades geográficas particulares naturalmente definidas por
ejemplo, cadenas montañosas o islas. Por lo tanto, una especie
endémica debe ser definida como aquella especie cuya presencia
se encuentra exclusivamente restringida a una específica unidad
geográfica.
Para
analizar el endemismo de la avifauna costarricense, no me concentraré
exclusivamente en Costa Rica, sino que incluiré algunas unidades
geográficas, que cubren parte del territorio panameño. Además,
para facilitar el análisis, dividiré Costa Rica, desde un
punto de vista avifaunístico, en tres unidades de endemismo: Isla
del Coco, Cordillera de Talamanca (la cual cubre también gran parte
del territorio panameño y donde recibe el nombre de Cordillera
Central, pero que en conjunto llamaré Talamanca de aquí
en adelante) y Península de Osa.(Costa Rica). Tierras bajas del
noroeste panameño.
La
isla del Coco esta localizada en el Océano Pacífico a unos
500 km al sur de Puntarenas. Esta es una isla volcánica que tuvo
su origen como resultado de la actividad tectónica de las placas
del Pacífico Nazca y Coco que también dio origen al archipiélago
Galápagos. Los 25 km de la isla están principalmente cubiertos
por bosque, el cual aunque estructuralmente complejo es poco diverso.
En la isla habitan pocas especies de aves terrestres sin embargo la
mayoría de ellas son endémicas (Pinaroloxias - inornata,,
Nesotriccus ridgwayi y Coccyzus ferrugineus). El endemismo en la isla
del Coco ha resultado de la combinación de fortuitos eventos de
dispersión y el aislamiento extremo de esta isla (500 km desde
Costa Rica y 630 km desde Galápagos). Probablemente, solo pocos
individuos de cada especie ancestral llegaron a la isla, así que
el alto entrecruzamiento entre los primeros colonizadores llevo a una
rápida diferenciación genética (efecto de deriva
genética) y a la subsecuente especiación de estas poblaciones
en la isla del Coco.
A
una escala menor, la Cordillera de Talamanca, en Centro América,
ha jugado un papel similar en la evolución de la avifauna que los
Andes en Sur América (Haffer 1974, Simpson 1953). Talamanca, la
cual cubre una distancia de aproximadamente 520 km en longitud, entre
Costa Rica y Panamá (Gómez 1986), fue la primera cadena
montañosa que emergió en Costa Rica. El origen y los subsecuentes
procesos del si hundimiento-levantamiento que ocurrieron a Talamanca,
le dieron a esta cadena montañosa una serie particular de condiciones
fundamentales para la evolución de la rica avifauna costarricense.
Así Talamanca ha estado expuesta a la colonización y establecimiento
de diversos grupos de aves por mucho tiempo, estuvo aislada por períodos
largos, ha sido una barrera geográfica para la avifauna costarricense
de tierras bajas y una fuente de especies para la dispersión de
muchas aves que ocurrió durante y después del Pleistoceno.
Además, la formación de esta cadena montañosa incrementó
la diversidad de hábitat y el aislamiento geográfico de
las poblaciones de aves de zonas bajas, factores que pudieron haber favorecido
la especiación debido a adaptación a condiciones ambientales
locales y aislamiento geográfico (Brown y Gibson 1983).
El
extremo sur de Centro América no existió por mucho tiempo
(desde el Mesozoico hasta el Paleoceno; Simpson 1953, Haffer 1974). Durante
el Terciario; fenómenos tectónicos y orogénicos originaron
un arco de islas, el cual incluía la incipiente Talamanca, y probablemente
un puente terrestre continuo unió Norte y Sur América por
breves períodos de tiempo (Haffer 1974). La formación temporal
de tales puentes permitieron el intercambio avifaunístico entre
Norte y Sur América (Snow 1982, Howell 1969, Stiles 1983) y por
consiguiente hicieron posible la llegada de grupos de aves desde Sur América
y en menor grado desde Norte América a las jóvenes tierras
talamanqueñas.
La
colonización de Talamanca ocurrió principalmente desde Sur
América como lo indica el origen de las especies que actualmente
habitan el extremo sur de Centro América (Howell 1969). No obstante,
un mayor flujo de especies entre Sur y Centro América fue limitado
parcialmente por el canal oceánico que existió entre ambos
continentes. Este canal probablemente limitó el flujo genético
entre poblaciones de Talamanca y Sur América de aquellas especies
que habían en la recién emergida cordillera. El levantamiento
final de los Andes también restringió grandemente la dispersión
de Sur América, especialmente aves de la región amazónica,
hacia Talamanca (Haffer 1974). La combinación de ambos factores,
barreras acuáticas y levantamiento
de los Andes, favoreció el aislamiento de las poblaciones de aves
que habían arribado a Talamanca y favoreció la posterior
especiación.
El
abrupto relieve, cuya forma actual fue alcanzada hasta el inicio del Pleistoceno
(Wolf 1976), abarca una gran variabilidad ambiental. Probablemente esta
gran heterogeneidad ambiental permitió la adaptación de
muchas especies a particulares regímenes ambientales y junto con
el limitado flujo genético entre poblaciones de Sur y Centro América,
dado por la distancia a otras cadenas montañosas similares, hizo
de Talamanca el área de especiación más importante
para la avifauna de Centro América. Dentro de Talamanca la avifauna
de tierra altas forma una unidad bien definida. Cerca de 50 especies y,
75 subespecies son endémicas a estas zonas altas (Slud 1964). En
general, con excepción de colibríes, el nivel de endemismo
es más alto en paserinos que en no-paserinos. El endemismo es también
más alto en aves que están restringidas a zonas altas de
las montañas que en especies con un amplio ámbito de distribución
altitudinal. Sin embargo, en las elevaciones mayores, la avifauna consiste
principalmente de especies de grupos con una distribución muy amplia
o con clara afinidad norteña. Ciertamente, la rica avifauna de
los páramos suramericanos no ha colonizado las tierras altas costarricenses.
Grupos de aves de Norte América, por otro lado, fueron capaces
de arribar durante los fríos períodos glaciales y permanecieron
como poblaciones relictas en las partes más altas de las montañas
cuando las condiciones climáticas cambiaron en los períodos
post-glaciales (Stiles 1983).
El
levantamiento de Talamanca probablemente separó la avifauna original
de zonas bajas que había colonizado la región sur de Centro
América (Slud 1964, Stiles 1983). La formación de esta barrera
promovió la especiación de especies hermanas (e.g., Amazilia
decorá-A. amabilis, Carpodectes nitidus-C. antoniae) en las tierras
bajas del caribe y pacífico de Costa Rica (Snow 1982). La distribución
de muchas aves de zonas bajas coincide con los refugios pleistocénicos
propuestos por Haffer (1974). Durante los períodos glaciales los
bosques tropicales de zonas bajas quedaron probablemente reducidos a pocos
grandes parches o "refugios", los cuales en la parte sur de
Centro América estuvieron probablemente en la región de
Golfo Dulce, cerca de la costa caribe de Nicaragua-Costa Rica y en el
Darién en Panamá (Haffer 1974). Estos bosques se expandieron
nuevamente durante los más calientes y húmedos períodos
interglaciales, así que recurrentes períodos de aislamiento,
y reunión de tales refugios seguramente promovieron la especiación
en aves (Haffer 1974). Los eventos históricos y condiciones ecológicas
han hecho de Talamanca, por su alta diversidad, endemismo e interés
biogeográfico, probablemente, la unidad geográfica más
importante en Centro América.
Endemism
of Costarican Avifauna
Endemism
in birds has been frequently defined as those species that are exclusively
enclosed within the borders of each country. Yet endemism ought to be
always treated in reference to a well-natural defined geographic unit,
such as particular mountain ranges or islands. Therefore, a endemic specific
species which should be defined as that specific species which presence
is exclusively restricted to
a, particular geographic unit.
In
order to address the endemism of Costarican avifauna, I will not restrict
the analysis to Costa Rica exclusively , but 1 will--include some geographic
units that run southward hoyond Panama border. Also, to facilitate the
analysis, I will divide Costa Rica, from an avifaunistic perspective,
into three units of endemism: Cocos Island, Talamanca mountain range (which
run into Panama and where is named as Cordillera Central; Talamanca hereafter),
and Península de Osa (Costa Rica) Northwestern lowland (Panama).
Cocos
Island lays in the eastern Pacific Ocean about 500 km south of Puntarenas
(main city at the Pacific cost). This is a volcanic island originated
as a result of the tectonic activity of the Pacific, Nazca, and Cocos
plates that also gave origin to Galápagos Archipielago.. The 25
km2 of the island are mostly covered by a structurally, although little
diverse, complex forest. Very few terrestrial resident bird species dwell
the different habitats of the island, however, most of them are endemic
(Cocos, Finch [Pinaroloxias inornata], Cocos Flycatcher [Nesotriccus ridgwayi],
Cocos Cuckoo [Coccyzus ferrugineus). The endemism in Cocos Island has
resulted from the combination of fortuitous dispersal events and the remarkably
degree of isolation (500 km from Costa Rica and 630 km from Galápagos
lslands). Likely, only a few individuals of each ancestral species reached
the island; so that the large inbreeding among the colonizers led to a
quick differentiation (genetic drift effect) and subsequent speciation
of the Cocos Island´s populations.
On
a smaller scale, Talamanca range, in Middle America, has played a similar
role in avifauna evolution that the Andes in South America (Slud 1964,
Stiles 1983). Talamanca Cordillera, which covers a 1ength of 520 km between
central region of Costa Rica to northwestern in Panama, specifically Chiriquí
region (Gomez 1986), was the first mountain range that emerged in Costa
Rica. The origin and subsequent sinking-uplifting incidents of Talamanca
gave to this mountain range a series of particular conditions, primary
for the evolution of the rich Costa Rican avifauna Thus, .Talamanca has
been longest exposed to colonization and establishment of bird species,
was isolated for a long time, has been a physical barrier to lowland costarican
avifauna, and has served as a source of bird especies for dispersal events
during Pleistocene and Post-Pleistocene time. In addition, the building
of this large mountain range increased the diversity of habitats and isolated
lowland bird population, factors that may favor specition due to local
adaptation and geographic isolation (Brown and Gibson 1983).
The
present southern most extreme of Central America, did not exist from,
Mesozoic to Paleoceno time (Simpson 1953, Haffer 1974). During the Terciary,
tectonic and orogenic phenomena originated an island arc, including the
incipient Talamanca Cordillera, and a continuous land bridge between North
and South America may even have existed briefly during the Eocene (Haffer
1974). Thus, despite the tectonic instability of the region through the
Tertiary, likely intermittent avifaunal exchange, between South and North
America,
occurred during this period (Snow 1982; Howell 1969, Stiles 1983). Such
dispersal events that likely occurred when bird species hop from island
to island or during brief intermittent existence of a land bridge that
united Central with South America made possible the early arrivals of
South American and in lesser degree North. American bird groups to the
developing Costa Rica-Chiriquí lands.
The
colonization of the novel Talamanca occurred mainly from South America
as indicated by the original of the species currently inhabiting the southern
extreme of Middle America (Howell 1969). A major flow of bird species
between South America and Central America was, however, prevented partially
by the oceanic canal that existed between both continents. This canal
likely limited the gene flow between South American and Talamanca bird
populations of those species that had reached the emergent mountain range.
The final uplift of South.
American,
specially Amazonian, bird species to Talamanca (Haffer 1974). The combination
of both factors, water barrier and Andes uplift, promoted the isolation
of those bird populations that had arrived at Talamanca and favored their
subsequent speciation.
The
abrupt relief, which current shape was acquired at the beginning of the
Pleistocene (Wolf 1976), embraces a great environmental variability. This
environmental heterogeneity probably allowed species to adapt to different
environmental regimes and together with the limited
gene flow between South America and Central America populations, given
by the distance from other similar mountain ranges, made of Talamanca
the most important area for bird speciation in Middle America. Within
Talamanca mountain range the highland avifauna form a well-defined unit.
Nearly fifty species and seventy five subspecies and endemic to this highlands
(Slud 1964). In general, with exception of hummingbirds, the level of
endemism is higher in passerines than in non-passerines. Endemism is also
higher, in obligate high-elevation species than in species with a wide
altitudinal ranges (Wolf 1976). Overall, Talamanca avifaunal affinities
are with South America. Nonetheless, at the highest elevations, the avifauna
consists mainly of species of widely distributed groups or with clearly
northern affinities. Obviously, the rich paramo avifauna of the Andes
has not successfully colonized these highlands. The northern groups, on
the other hand, certainly arrived during a cool glacial interval and remained
as relict populations, progressively retreating to higher elevations with
the warmer postglacial periods (Stiles 1983).
The
uplifting of Talamanca mountain range probably separated the original
lowland avifauna that had colonized the southern Middle American region
(Slud 1964, Stiles 1983). The formation of such a barrier promoted the
speciation of bird-sister species (e.g., Amazilia decora-A. amabilis,
Carpodectes nitidus-C. antoniae) in both Caribbean and Pacific lowland
in Costa Rica (Snow 1982). Although some of these species are not considered
to have evolved on Talamanca Cordillera, this mountain range could have
had an important influence in the climatic conditions that promoted the
speciation of such taxa during the Pleistocene time. The distribution
of many lowland species coincide with the refugia proposed by Haffer (1974)
in southern Central America. During glacial periods tropical lowland forest
was probably restricted to a few large patches or "refugia",
which in southern Central America were probably in the Golfo Dulce region,
near Caribbean coast of Nicaragua or Costa Rica or both, and in the Darien
of Panama (Haffer 1974). These forests expanded in the warmer, wetter
interglacial periods; so that recurring isolation and rejoining of such
refugia certainly promoted speciation in birds (Haffer 1974). Undoubtedly,
the historical events and the ecological conditions have made of Talamanca,
for its diversity, high endemsm, and biogeographic interest, likely the
most, important geographic unit in Middle America.
Bibiografía/Bibiography
Brown,
J. H., and Gibson, A. C. 1983. Biogeograpy. The C. V. Mosby Company. St.
Louis. 643 p.
Gómez,
L. D. 1986. Vegetación de Costa Rica. Apuntes para una biogeografía
costarricense. Editorial Universidad de Costa Rica, San José.
Haffer,
J. 1974. Avian speciation in tropical South America. Publ. Nuttall Ornithol.
Club, No. 14.
Howell,
T. R. 1969. Avian distribution in Central America. Auk 86:293-326.
Simpson,
G. G. 1953. The major features of evolution. Columbia University Press,
New York.
Slud,
P. 1964. Birds of Costa Rica. Distribution and ecology. Bull. Am. Mus.
Nat. Hist. 128:1-430.
Snow,
D. 1982. The cotingas. Cornell. University Press, New York. 203 p.
Stiles,
F. G. 1983. Birds, introduction, pp. 502-530. In Janzen, D. H. (ed.).
Costarica natural history. Chigago University Press.
Wolf,
L. L. 1976. The avifauna of the Cerro de la Muerte region, Costa Rica.
Am. Mus. Nat. Hist. Novitates, N°. 2606
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LA
TORPIDEZ O DORMANCIA NOCTURNA
Carmen
Hidalgo
Las
aves para mantener la temperatura corporal ante los cambios drásticos
de temperatura requieren de mecanismos reguladores, a saber los mecanismos
controladores de la pérdida de calor asociados a las características
físicas y de comportamiento, así como los mecanismos químicos
o metabólicos que regulan la producción de calor y el consumo
energético. La torpidez, dormancia nocturna o hipotermia nocturna
constituye una capacidad fisiológica que poseen algunas aves como
los Apodiformes (vencejos y colibríes), los Caprimulgiformes (cuyeos
o chotacabras) y los Coliiformes, que consiste en disminuir considerablemente
la tasa metabólica, en especial, la temperatura corporal, la frecuencia
cardiaca y respiratoria para reducir el gasto energético y resistir
las bajas temperaturas durante las noches frías en las tierras
altas y las regiones templadas. En la mayoría de los casos los
colibríes son las aves que presentan con más frecuencia
los ciclos diarios de hipotermia nocturna. Se estima que potencialmente
pueden economizar hasta un 27% del consumo energético, por ejemplo,
Calypte anna consume 10.3 calorías cuando descansa en condiciones
normales
y 7.6 calorías cuando lo hace en estado de torpidez. La frecuencia
cardiaca del Colibrí Garganta Azul (lampornis clemenciae) en plena
actividad diaria es de 1260 latidos por minuto, en estado de reposo en
un día cálido es de 480, mientras que en estado de torpidez
es de apenas 36 latidos por minuto. La temperatura es otro factor que
decrece notablemente durante la hipotermia nocturna, por ejemplo, investigaciones
realizadas con Colibrí thalassimus (Colibrí Orejivioláceo
Verde) en las zonas altas de Talamanca han mostrado que la temperatura
de esta especie puede descender hasta 10.0 °C durante la noche, lo
cual constituye una extraordinaria diferencia cuando se compara con su
temperatura normal de 41.0 °C. Los individuos en estado de torpidez
no responden a la mayoría de los estímulos ambientales y
son incapaces de iniciar la actividad inmediatamente por lo que en este
estado son muy vulnerables. Se ha observado que la frecuencia de la dormancia
nocturna depende de las reservas energéticas y la condición
fisiológica de los individuos. Las hembras de los colibríes
en estado reproductivo en especial cuando están incubando no presentan
dormancia nocturna por razones obvias. La recuperación de un colibrí
en estado de torpidez es muy variable, usualmente desde el amanecer la
temperatura corporal aumenta paulatinamente con el correspondiente incremento
de la frecuencia cardiaca y respiratoria, por lo que en menos de cincuenta
minutos estará nuevamente en capacidad de buscar activamente su
alimento y defender sus territorios.
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EL
SIGNIFICADO DE ALGUNOS NOMBRES CIENTÍFICOS
El
sistema de asignarles un nombre científico compuesto por dos palabras
a cada especie, escrito en latín o latinizando los términos,
ha permitido una correcta y fácil comunicación en el mundo
científico.
En
Latinoamérica a falta de un nombre estandarizado en español
para las aves es frecuente el uso del nombre científico, lo cual
es percibido por los aficionados a la observación de las aves como
una barrera para el aprendizaje y conocimiento de las aves. Con el fin
de facilitar la comprensión de su significado iniciaremos una columna
donde paulatinamente se analizarán los nombres científicos
de la avifauna costarricense.
Los
autores de los nombres científicos denominan las aves, toponimia,
habitat, comportamiento, clasificación, tipo de alimento, voz.
Como ejemplo analicemos el nombre de la especie que identifica la A. O.
C. R.: Zeledonia coronata, José Cástulo Zeledón es
el eponimo del género Zeledonia. El Término específico,
coronata, se refiere a un aspecto llamativo de la especie, el color amarillo-naranja
de la corona.
Iniciaremos
este diccionario con la familia Tyrannidae, la más diversa de Costa
Rica y del continente americano:Sayornis nigricans: Sayornis, Say en honor
a Thomas Say, ornis del griego ave, nigricans, negruzca.
Colonia
colonus:
Colonia, se refiere a "el colón", nombre aplicado a la
especie por su larga cola, colonus, del latín rústico.
Tyrannus
forficatus:
Tyrannus: del latín tirano refiriéndose al comportamiento
agresivo, forticatus, del latín tijera, refiriéndose al
aspecto de la cola.
Tyrannus
Savana:
Savana, proviene del francés savane, se refiere al hábitat
preferido de la especie, la sabana.
Tyrannus
melancholicus:
melancholicus, del latín melancholicus, melancholia, se refiere
al comportamiento irritable.
Adaptado
de Jobbling, J. A. 1991. A Dictionary of Scientific Names. Oxford University
Press.
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