En Costa Rica existen once "humedales de importancia internacional", según la Convención Ramsar (1971), que en total abarcan 510,050 hectáreas en distintas partes del país. Los humedales, según la Convención Ramsar, incluyen pantanos y marismas, lagos y ríos, pastizales húmedos y turberas, oasis, estuarios, deltas, bajos de marea, zonas marinas próximas a las costas, manglares y arrecifes de corral.
A pesar de su protección oficial, los humedales representan uno de los ecosistemas más amenazados. Su deterioro es rápido y alcanza situaciones críticas en algunos casos a pesar de los muchos servicios ambientales que proveen, entre ellos, control de inundaciones, protección de costas y playas, filtración de contaminantes y almacenaje de agua. Además, los humedales son el hábitat para centenares de especies de plantas y animles, especialmente aves. Entre las causas del deterioro está la agricultura (drenaje de humedales para aumentar tierra cultivable; contaminación por agroquímicos; sedimentación con suelos erosionados de zonas deforestadas o cultivadas), la industria (producción camaronera y pesquera), y el turismo (construcción de hoteles, pistas de golf y marinas).
Todo esto por supuesto afecta la vida aviaria. Es muy simple: si desaparece el humedal, desaparece el ave. Esta es la preocupación alrededor de la cual gira este número de la revista. Se espera que contribuya a nuestra toma de conciencia y que, a su vez, nos impulse hacia acciones concretas a favor de las aves acuáticas.
Roy H. May